lunes, 21 de julio de 2014

La respuesta empática

- La función de la respuesta empática es que el ayudado tenga pruebas a su alcance que le indiquen que el agente que ayuda le ha comprendido realmente.
La respuesta empática permite que, cuando el ayudado escuche la traducción que el ayudante ha hecho de su mensaje, tenga la oportunidad de confirmarla si le parece correcta, de corregirla si no se siente comprendido, o de matizarla si se siente comprendido sólo en parte.
- No sólo hay que aprender a responder a los contenidos y a los sentimientos, sino también tener la destreza de hacer ver el nexo causal que existe entre la situación externa que vive el ayudado y su reacción emocional.
- Diversos autores han clasificado los modos de responder:
     + Respuesta de valoración o juicio moral.
     + Respuesta interpretativa.
     + Respuesta de apoyo-consuelo.
     + Respuesta de investigación.
     + Respuesta de tipo “solución del problema”.
     + Respuesta empática. Es la menos natural y la menos espontánea. A quien no tiene experiencia puede parecerle inútil y perjudicial o inadecuada para continuar el diálogo.
La necesidad de educarse en el arte de usar respuestas empáticas tiene como objetivo aumentar el número de opciones y hacer un prudente y adecuado uso de las demás respuestas.
- La mejor respuesta es la que promueve en el ayudado la exploración del problema y de sus recursos, es decir, la toma de conciencia de las dificultades y de las posibilidades, así como del tipo de compromiso que puede e intenta asumir.
El REFLEJO o REFORMULACIÓN.- Lejos de ser una pura repetición -que resultaría absurda-. consiste en devolver al ayudado, con palabras o con lenguaje no verbal del ayudante, lo que éste ha comprendido de lo que el ayudado está viviendo y comunica o meta-comunica, o incluso de lo que el ayudante intuye que habita en el ayudado y forma parte del problema.
El reflejo puede ser de varias maneras:
     + La reiteración.- Consiste en devolver al ayudado pocas palabras, las claves de cuanto él viene comunicando, de manera que se sienta acompañado, y el ayudante pueda centrarse también en la persona.
     + La dilucidación.- Consiste en poner orden en lo que el ayudado expone y devolvérselo con más claridad, de modo que pueda ser más dueño de la dificultad y así afrontarla con mayor responsabilidad. Comporta un mayor riesgo de directivismo o protagonismo del ayudante, que ha de manejar con prudencia.
     + La devolución del fondo emotivo.- Es útil cuando el ayudado presenta gran cantidad de datos relacionados con su dificultad y la carga emotiva no se ha expresado directamente por él.
     + Otros tipos.- Pueden ser repeticiones, asentimiento con monosílabos, reflejo mediante la mirada y la mímica facial, constatación dubitativa, etc.
- La capacidad de centrar la respuesta garantizará un buen acompañamiento:
     + Responder a los contenidos. Está en estrecha relación con la reiteración de Rogers.
     + Responder a los sentimientos. Está en estrecha relación con el reflejo de los sentimientos de Rogers al hablar de los tipos de reformulación.
     + Responder al sentimiento y al contenido. El ayudante responde uniendo con conexión causal la situación externa -contenidos- y la situación interna -sentimientos-. Esto permite proceder hacia la destreza de responder personalizado.


Relación de Ayuda en el ámbito académico

pp. 60-88  

sábado, 19 de julio de 2014

Moderación

Cuando Buda emprendió su búsqueda espiritual, se dedicó a practicar innumerables austeridades. Un buen día acertaron a pasar dos músicos junto al árbol bajo el que estaba él sentado haciendo meditación. Y uno de ellos le decía al otro: “No tenses demasiado las cuerdas de tu cítara, o se romperán. No las dejes demasiado flojas, o no producirán música. Procura dar con el término medio.”

Aquellas palabras produjeron tal impacto en Buda que revolucionaron toda su manera de ver la espiritualidad. Estaba convencido de que habían sido pronunciadas para él, y desde aquel instante renunció a todos sus rigores y emprendió un camino fácil y liviano: el de la moderación. De hecho, su método de acceder a la iluminación se conoce con el nombre de  “vía media”.

jueves, 17 de julio de 2014

Escucha Activa

- Está comprobado que la escucha tiene un poder curativo.
- El siguiente cuento puede ayudarnos a afinar nuestra capacidad de escucha:

“Un discípulo, antes de ser reconocido como tal por su maestro, fue enviado a la montaña para aprender a escuchar la naturaleza.
Al cabo de un tiempo, volvió para dar cuenta al maestro de lo que había percibido.
- He oído el piar de los pájaros, el aullido del perro, el ruido del relámpago…
- No -le dijo el maestro-, vuelve otra vez a la montaña. Aún no estás preparado.
Por segunda vez dio cuenta al maestro de lo que había percibido.
- He oído el ruido de las hojas al ser mecidas por el viento, el cantar del agua en el río, el lamento de una cría sola en el nido.
- No -le dijo de nuevo el maestro-, aún no. Vuelve de nuevo a la naturaleza y esúchala.
Por fin, un día…
- He oído el bullir de la vida que irradiaba del sol, el quejido de las hojas al ser holladas, el latido de la savia que ascendía por el tallo, el temblor de los pétalos al abrirse acariciados por la luz.
- Ahora sí. Ven, porque has escuchado lo que no se oye”.

- En un primer momento me fijo en los modales, a veces de mala educación, de mi interlocutor: su elevado tono de voz, sus palabras agresivas, etc.; un segundo momento sería cuando presto atención al mensaje de sus palabras; y un tercer momento sería cuando ya soy capaz de captar los sentimientos que hay detrás de sus modales, su tono de voz y sus palabras. Entonces escucho lo que quiere decir y no se oye, y desde dónde lo dice, desde la parte escondida del “iceberg” emotivo: rabias, temores, miedos, ilusiones, frustraciones, complejos, etc.

- La escucha es un fenómeno complejo. Carkhuff distingue tres tipos de escucha:
1. La atención física: postura física del ayudante, sentados formando un ángulo recto para poder mirarse, inclinación hacia adelante, brazos y manos sueltos, contacto visual frecuente. 
El objetivo fundamental es comunicar interés.
2. La observación: capacidad de percibir el comportamiento no verbal, observar la postura del cuerpo, observar la presentación del propio cuerpo y su constitución, observar el cuidado de sí, observar las expresiones del rostro, observar los movimientos del cuerpo y la manera de expresarse. 
El objetivo es captar el grado de energía, algunos sentimientos, la disponibilidad para implicarse en el proceso de relación, percibir algunas incongruencias.
3. La escucha propiamente dicha: captar el mensaje contenido en las palabras y en el paralenguaje, suspender el juicio, hace silencio intrapsíquico, centrarse en el ayudado y en el contenido (quién, qué, por qué, cuándo, dónde, cómo, inferir sentimientos y valores), atención a los temas repetitivos, captar el significado del tono de voz, la velocidad, las inflexiones…
El objetivo es comprender la experiencia personal y única del ayudado, es decir, cómo se percibe a sí mismo; cómo percibe a las personas implicadas; qué significado da a la situación, cómo influye su escala de valores y cómo ha sido construida ésta; en qué medida se defiende o se siente libre; etc.

Cuento: Ivar insatisfecho.
Sobre la importancia de la escucha.
Era una vez un islandés, Ivar, que se había convertido en poeta y cantante famoso en la corte del rey de Noruega, el cual lo estimaba mucho y le rodeaba de atenciones.
El hermano de Ivar, Thorfin, vivía también en la corte del rey, pero estaba descontento y envidiaba los privilegios que le concedían a su hermano, entre otras cosas porque veía que sus dotes no eran debidamente reconocidas.
Un día decidió regresar a Islandia. Antes de partir, Ivar le entregó un mensaje para Audney, una joven muchacha, a la que le pedía que no se casara con nadie, porque en primavera él mismo volvería a Islandia para casarse con ella. Thorfin partió.
Llegado a Islandia, conoció a Audney, trabó con ella una relación amorosa y se casaron.
Al comenzar la primavera, Ivar partió para su tierra natal. Cuando descubrió que su hermano se había casado con Audney, se sintió profundamente herido y amargado y se volvió desconsolado a la corte del rey.
Todos notaron su cambio: Ivar ya no cantaba. Un día le llamó el rey para enterarse de lo que le había sucedido, pero Ivar no se confió. El rey le preguntó:
-Dime, ¿te ha ofendido alguno de la corte?
-No, respondió Ivar.
-¿Crees -prosiguió el rey- que no se dan los honores que te corresponden?
-¡Oh, no! -comentó Ivar.
El rey reflexionó unos instantes y luego añadió:
-¿Quizá hay algo en este reino que desearías tener?
Una vez más, Ivar respondió negativamente.
Por fin el rey, imaginando que se podía tratar de algo más íntimo, murmuró:
-¿Hay por ventura, alguien a quien amas, por ejemplo, una mujer de tu tierra?
Ivar permaneció en silencio, y el rey comprendió que había puesto el dedo en la llaga.
-No te preocupes -lo tranquilizó-, tú sabes que yo soy el rey más poderoso de la región, y nadie tratará de oponerse a un deseo mío. Partirás con la próxima nave que zarpe para Islandia y llevarás una contigo una carta para los padres de esa mujer, a los que pediré que te den por esposa a su hija.
Ivar meneó la cabeza, diciendo:
-Es imposible, señor, porque ya está casada.
Hubo un momento de silencio, y el rey continuó:
-Entonces, Ivar, hay que pensar en alguna otra cosa. La próxima vez que visite las aldeas, las ciudades y los castillos de la región, vendrás conmigo. A lo largo del camino encontrarás a muchas mujeres fascinantes, y tal vez una de ellas satisfará los deseos de tu corazón.
-No, señor mío -respondió Ivar-, porque cada vez que veo a una chica pienso en Audney, y mi tristeza aumenta.
El rey prosiguió:
-Entonces te daré muchas tierras y mucho ganado, dedicarás tus energías a los negocios y el trabajo, y te olvidarás pronto de tu amor.
-No, señor mío -respondió Ivar-, no tengo ningún deseo de trabajar.
-Entonces -propuso el soberano-, te daré una gran cantidad de dinero, de modo que puedas viajar y visitar todo el mundo. Lo que veas y las experiencias que hagas te ayudarán a olvidar a la mujer de Islandia.
Ivar denegó otra vez:
-No tengo ningún deseo de viajar.
El rey se quedó contrariado por no poder hacer nada para eliminar la tristeza de Ivar. Se pasó un buen rato cavilando y, por fin, decidió hacer la última sugerencia:
-Ivar, hay todavía una pequeña cosa que puedo hacer por ti, si te puede servir de ayuda. Por la noche, después de cenar, quiero que te entretengas conmigo para hablarme de tu amor a esa mujer. Tómate el tiempo que quieras, yo estaré escuchándote.
Ivar aceptó la sugerencia.
Todas las noches, después de la cena, comenzaba a contar la historia de su amor y, al mismo tiempo, sentía renacer dentro de sí la alegría y el deseo de cantar. Yo volvió a ser el poeta y el cantante que todos conocían.
Al año siguiente encontró a una joven de Noruega, de la cual se enamoró, se casó con ella y vivieron felices. 

- Constatar cómo en diferentes ocasiones seguimos la misma dinámica del rey: tendencia a investigar, a tranquilizar, a dar soluciones…, y quizá también, a escuchar.


Relación de ayuda en el ámbito educativo
pp. 42-59 

miércoles, 16 de julio de 2014

Empatía

- La actitud empática es la disposición interior…para captar bien lo que la persona en dificultades siente en su mundo interior, y percibir de ese modo las verdaderas necesidades, de tal manera que la relación de ayuda llegue a centrarse en la persona y no sólo en el problema en cuestión. El ayudado intenta ponerse a sí mismo entre paréntesis y adoptar el marco de referencia interior del interlocutor. Muy semejante a lo que sugiere la actitud fenomenológica.
- La actitud empática es un proceso con varias fases:
     + Fase de identificación con la persona y con su situación.
     + Fase de la repercusión.
     + Fase de la incorporación o autoobservación de aspectos comunes.
     + Fase de la separación o distanciamiento.
- La imagen del pozo puede resultar útil para comprender el significado de la actitud empática: la persona necesitada de ayuda está dentro de un pozo con el agua hasta el cuello y sin apoyarse; aunque el pozo tiene una escalera.
1. La primera tentación de los profesionales es de realizar intervenciones paternalistas o autoritarias, que se traducen en “asistencialismo relacional”, o en un lenguaje exhortativo. La tendencia a “echar cuerdas” ha de ser superada. “Echar cuerdas”, en términos relacionases, se traduce en dar soluciones, o bien en desdramatizar la situación consolando, o en expresiones moralizantes, o en regaños. Por ejemplo: “Usted no se preocupe…”, “Lo que tiene que hacer…”, “Hay otros que están peor”, “El tiempo todo lo cura”, “Es mejor que no piense en eso”, “Si usted no hubiera…”.
2. La actitud empática requiere "bajar al pozo del otro”, para comprender su situación. De este modo se le podrá acompañar en el proceso de identificación de recursos. El esfuerzo de identificación en sí mismo produce frutos. Es la fase de la repercusión. 
3. El docente descubre el impacto que tiene en sí mismo el contacto con la vulnerabilidad ajena y lee sus propios sentimientos. Experimenta un encuentro consigo mismo, con su vulnerabilidad, sus heridas, sus límites, su historia, sus miserias, sus pobrezas. Manejar esto sabiamente supone reconocerse “sanador herido”, es decir, ayudante vulnerable. 
4. Para evitar el "burn-out”, el ayudador ha de aprender a restablecer la distancia emotiva, afectiva, es decir, a salir del pozo ajeno para reencontrarse consigo mismo, para no vivir constantemente “fuera de sí”, centrado en el otro. En último término, tendrá que reconocer que el pozo es el problema del otro.
- El profesional ha de saber manejar estas fases de manera sincrónica; es decir, desde el momento que intenta "meterse en el pellejo ajeno”, debe cuidar su propio proceso, ser él mismo, mantener claridad en sus puntos de vista, para oportunas confrontaciones.
- El profesor, con una actitud empática, puede detectar pequeños problemas en clase que son como la punta del iceberg de un problema interior del alumno. Al profesor se le pide saber intervenir de manera especial, sin pretender hacer de psicólogo o pseudo-psicólogo.
- Un cuento puede ayudar a percatarse del significado de la actitud empática y de la necesidad de mantener un buen equilibrio en la implicación emotiva y afectiva del ayudado, de modo especial la necesidad de vivir sanamente la fase de separación.
“En el reino de las mariposas, una vez el rey vio algo que brillaba lejos. Entonces quiso saber de qué se trataba y envió a una mariposa para que investigara.
La mariposa fue, volvió y le dijo al rey: “Es la luz de una vela”.
Al rey no le dejó tranquilo tal respuesta, y envió a otra mariposa que se interesara más de cerca por aquello que brillaba.
La segunda mariposa fue, volvió con las patitas un poco quemadas y le dijo al rey: “Es la llama de una vela”.
El rey no se quedó tranquilo aún y envió a una tercera mariposa, la cual fue, pero no regresó. Sólo se percibió de ella el olor a chamusquina. La mariposa se había acercado demasiado al fuego que se había quemado”.
La empatía ¿se aprende?
Podemos decir que la aptitud empática es innata, la actitud empática se cultiva mediante la voluntad. 
La “agudeza empática” es la sensibilidad del ayudante al flujo de sentimientos y a la captación de significados del ayudado, así com las habilidades para comunicar esta comprensión de manera apropiada e inteligible por el ayudado.
La “agudeza empática” es la suma de la aptitud, más la actitud (trabajo de la voluntad) y del “flash” empático” (destello espontáneo de comprensión dependiente de cada uno).
La dimensión conductual de la empatía (dependiente del adiestramiento) se traduce en las habilidades de la escucha activa y la respuesta empática mediante la reformulación, la interpretación y la personalización.
- La Inteligencia Emocional está ayudando a comprender la importancia de la educación en la empatía y la relación de su ausencia con la delincuencia y con comportamientos antisociales.

Bermejo y Ribot
Relación de ayuda en el ámbito académico

pp. 23-40 

sábado, 12 de julio de 2014

El reloj


Trabajo más que cualquier mortal, pero más fácilmente porque lo hago segundo a segundo.

Tengo que hacer miles de tic-tacs para formar un día, pero dispongo de un segundo para hacer cada uno de ellos. No los quiero hacer todos a la vez.

Nunca me preocupo de  lo que hice ayer, ni de lo que tendré que hacer mañana. Mi ocupación es de hoy, aquí y ahora. Sé que si hago lo de hoy bien, no tendré que molestarme por el pasado ni preocuparme por el futuro.

miércoles, 9 de julio de 2014

Alcanzar la sabiduría


Un joven se presentó ante el Maestro y le preguntó: 
“¿Cuánto tiempo crees probable que pueda llevarme el alcanzar la sabiduría? “

“Diez años”, le respondió el Maestro.
El joven quedó impresionado. 
“¿Tanto?”, preguntó sin dar crédito a sus oídos.

Y el Maestro le dijo: 
“No, me he equivocado. Te llevará veinte años.”
“¿Por qué el doble?”, preguntó el joven.

“Pensándolo bien”, dijo el Maestro, “en tu caso probablemente sean treinta años.”

lunes, 7 de julio de 2014

El nudo en la sábana

“Es claro que, en nuestra sociedad un gran número de conflictos y sufrimientos tienen su raíz en la falta de comunicación o en una comunicación defectuosa. Puesto que la escuela es un lugar en el que entran los problemas y dificultades de la sociedad a través de los alumnos y los profesores, vemos conveniente curarse en salud y pensar el antídoto, a fin de evitar la intoxicación que provoca la convivencia insana. Para ello sugerimos una reflexión seria sobre la incidencia de la comunicación en nuestro vivir diario, y ver en ella el bálsamo que puede calmar, y tal vez evitar, mucho sufrimiento y dolor en las aulas”. (p.10)

“En un colegio se observó que bastantes alumnos presentaban problemas de atención, de rendimiento escolar y de conducta en el aula. Tras recurrir a las medidas habituales de actuación (avisos, tutorías, intervenciones del departamento de orientación…), se intuyó que la raíz de sus actuaciones provenía de unas vivencias familiares, sociales y personales que necesitaban poder comunicar en un clima diferente del que habitualmente reina en la escuela…Un experto en counselling constató que la causa de su comportamiento radicaba en problemas familiares, en desajustes sociales y en muchas dudas personales que anhelaban compartir con alguna persona adulta que les inspirara confianza y tuviera tiempo para escucharles”. (p.41)

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben dar a los hijos. Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres de la comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, de forma humilde, que él no tenía tiempo para hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar, era muy temprano, y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo, era muy tarde, y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho, e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sábana. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, gracias a él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

Existen muchas maneras de hacerse presentes y comunicarse con otros. Aquel padre encontró la suya, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupa tanto la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal, que es la comunicación a través del sentimiento.
Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante aún que ellas lo sepan, que puedan sentirlo. Para que exista la comunicación es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje del corazón, pues en materia de afecto los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. (pp. 12-13)

Relación de ayuda en el ámbito académico
p. 10-13 

domingo, 6 de julio de 2014

Aceptación Incondicional

- Entendemos por aceptación incondicional la aceptación sincera de la persona, valorarla positivamente y confiar en su capacidad de afrontar con éxito sus dificultades.
- “Aceptación incondicional” o “Consideración positiva” no significa aprobación de todas las conductas del ayudado, más bien:
     + Confianza en los recursos y reconocimiento del protagonismo del ayudado.
     + Ausencia de juicio moralizante, que no significa ausencia de criterio propio o de una escala de valores en el ayudante.
     + Acogida incondicional del mundo de los sentimientos y significados.
     + Cordialidad y afabilidad en el trato.
- La educación emocional es una forma de prevención inespecífica que puede tener efectos positivos en la prevención de actos violentos, del consumo de drogas, del estrés, de estados depresivos, etc. La baja motivación del alumnado es uno de los problemas actuales de la educación…Emoción y motivación vienen de la misma raíz (movere)…Por eso es preciso que el profesional haga consigo mismo un proceso de integración de los propios sentimientos, que pasa por reconocerlos, aprender a nombrarlos, aceptarlos sin moralizar sobre ellos, aprovechar su energía poniéndola al servicio de los valores y ser dueño de la comunicación de los mismos de manera asertiva.
Encauzar los sentimientos es un reto del ayudante para acoger incondicionalmente a los del ayudado, sin caer en mecanismos de negación o huida.

La mujer y el puente 
Una mujer, cansada y sintiéndose desatendida por la cantidad de horas que trabaja su marido -el cuál estaría varios días fuera en un viaje de negocios- se deja seducir en la casa de otro hombre, al otro lado del río del pequeño pueblo donde vive. Durante la noche, el marido llama a la mujer al móvil para avisar de que se suspendió el trabajo y está volviendo a casa, por lo que la mujer decide irse de la casa de su amante para volver a tiempo a su hogar sin que el marido le descubra. Sin embargo, al intentar cruzar por el puente, se encuentra con un loco con un cuchillo que amenaza con matarla si intenta cruzar. La mujer asustada, retrocede, sabiendo que la única forma de llegar a su casa es cruzar ese río. Un poco más abajo, en la orilla encuentra a un barquero, que le ofrece ayudarla a cruzar a la otra orilla si le paga cierta cantidad de dinero. La mujer acepta, pero en ese momento no lleva dinero encima, por lo que el barquero se niega a llevarla si no le paga antes de cruzar el río. La mujer recuerda que cerca de allí vive un amigo suyo, al cuál no ve desde hace mucho tiempo. Su amigo le responde que desde siempre estuvo enamorado de ella y nunca le había hecho el menor caso hasta ahora. Muy afectado y decepcionado, se niega a darle el dinero. La mujer vuelve entonces a casa de su amante para pedirle dinero para pagar al barquero, pero el amante no le abre la puerta, temiendo que su marido la haya descubierto. La mujer, desesperada porque se le acababa el tiempo, decide cruzar el río por el puente, y el loco cumpliendo su advertencia, la mata.