sábado, 31 de enero de 2015

Neurosis en la pareja

- Cuando el autoapoyo, el poder para y la inteligencia emocional son de bajo nivel, están dadas las condiciones para que se manifiesten trastornos emocionales, los más frecuentes son las neurosis.
- Surge como un INTENTO DE DEFENDERSE DE LA ANSIEDAD "SEMBRADA" EN EL INTERIOR DEL NIÑO cuando sus padres no cumplen de forma adecuada con las funciones que les corresponden, como adultos que supuestamente son. Se despierta la SOMBRA del huérfano que es la causa de la desolación y sobre todo, de la angustia.
- La naturaleza inconsciente de este estado propicia que el neurótico no pueda percatarse de que es dueño de ese montón de angustia.
- Karen Horney la llama "angustia de base" y como respuesta el niño implementa estrategias primitivas para mitigarla y contolarla. Con el tiempo se convierten en estilos de vida. La misma Karen las llama "afanes neuróticos" o puertas falsas de la adicción: "amor" y sumisión, poder, fama, dinero, aislamiento.
- Los lemas de estos afanes neuróticos son:
"Si logro que me quieran y soy obediente, estaré protegido"
"Si tengo el control y el dominio sobre los demás, no podrán dañarme"
"Si consigo que me admiren y me aplaudan, estaré fuera de peligro"
"Si me vuelvo rico, tendré el control del mundo y estaré seguro"
"Si soy autosuficiente, no dependeré de nadie y seré invulnerable"
- Estas adicciones o afanes neuróticos persiguen esencialmente la anhelada seguridad.
- Las puertas falsas son tan importantes para la compresión de la pareja, que vale la pena analizarlas a fondo.
 
ADICCIÓN AL AMOR Y A LA SUMISIÓN
- La angustia básica puede conducir a la adicción al amor porque es la más natural de todas, gracias a que se desprende de la necesidad humana de recibir cariño desde nuestro nacimiento, además, porque en la sociedad se considera al amor como el valor más elevado.
- Las personas con esta neurosis son seres sin autoapoyo, inestables emocionalmente, que buscan asirse o colgarse de un cónyuge.
- Paradógicamente, estas personas adictas al amor difícilmente lo consiguen porque se autoengañan finjiendo una vocación amorosa. Confunden su necesidad compulsiva de una pareja, o de aplauso y aceptación, con ua pretendida disposición al amor. La expresión de una actitud afectuosa es una consecuencia de su miedo a la soledad.
- En el fondo, están convencidas de que nadie las puede amar, porque de pequeñas no se sintieron amadas por sus padres.
- Otro factor que refuerza su dificultad para amar es que la indiferencia, el maltrato o el abandono que recibieron de sus padres produce en ellas resentimiento y hostilidad reprimida por el temor de ser castigadas en caso de que lo expresaran. Tal hostilidad genera sentimientos de culpa que a su vez incrementan la angustia, la cual se intenta mitigar o desaparecer a través de la estrategia defensiva de a adicción al "amor". -Dinámica emocional enfermiza- (círculo vicioso).
- La dependencia es el núcleo de la adicción al amor. Le otorga su poder a variables externas. Asumen la vida como un equilibrista que decide subirse en la cuerda emocional del exterior para cruzarla rogando que no se den "condiciones psicológicas desfavorables" como problemas conyugales.
- La dependencia es una franca y abierta actitud parasitaria. Su frase favorita es "No puedo vivir sin ti".
- Sigmun Freud catalogaba a estas personas con el nombre de personalidades orales. Atrapadas en su relación pasiva con el mundo, esperado todo de la madre; se fijaron y cristlizaron como pautas de comportamiento.
- Erich Fromm los nombra de "orientación receptiva", y cuando se descompensa se pueden activar adicciones latentes asociadas a la comida, a las compras, al alcohol, drogas, ejercicio.-
- Un aspecto a destacar es la dificultad de decir no.
- La mayor parte de las personas dependientes son mujeres. En descargo de ellas hay que decir que la ideología machista-misógina acumulada durante años es enorme.
- "Por desgracia, abundan mujeres con un autoapoyo precario, personas tan pasivas, mediores y comodinas, que se quejan y hasta maldicen el hecho de no tener "jardinero" (siguiendo la metáfora de la pareja como dos jardines) que les atienda, fertilice, pode, fumigue, siembre y coseche su vergel, y renuncian a cuidarlos por sí mismas"
- Muchas mujeres carentes de autoapoyo renuncian a su capacidad de generar dinero, con lo que le otorgan todo el poder al esposo...Muchas mujeres que inician un proyecto conyugal lo han sin tomar la precaución de contar con un  "plan B" de emergencia. El plan B, para hombres y mujeres, es consolidar un gran autoapoyo emocional. LO IDEAL ES QUE AMBOS INTEGRANTES DE LA PAREJA SEAN INDEPENDIENTES EMOCIONAL Y ECONÓMICAMENTE, para cuando inicien su proyecto de pareja construyan una interdependencia tanto material como afectiva
- Erróneamente asocian el concepto de felicidad con la otra persona, cuando tendrían que entender y asumir que la felicidad tiene que estar vinculada a la posesión y el crecimiento de su propio patrimonio natural que es su jardín, el cual nadie puede invadir, contaminar, dañar o arrebatar a menos que ellas den su consentimiento.
 
ADICCIÓN POR EL PODER
- El poder tiene dos rostros: el luminoso y el oscuro.
- El poder es un catador que pone a prueba y revela la naturaleza de las personas. Pítaco de Milene dijo: ¿Quieres conocer a un hombre?, revístele de un gran poder.
Cuando el mundo interno del individuo está poblado de debilidad, inseguridad y angustia, puede despertarse en él la pasión por el poder.
- En cierto sentido, el que posee el poder es a su vez poseído por él.
- En algunos casos este deseo de poder puede llegar al delirio megalomaníaco o delirio de grandeza. Y proporcionalmente, la grandeza a la que aspiran es muestra de su pequeñez interior.
- Tienen actitudes déspotas, autoritarias, descalificadoras, imponen sus puntos de vista, son rígidos e intransigentes. Evidencian la hostilidad que guardan en su interior por haber sufrido algún tipo de carencia afectiva o de maltrato.
- No todos los hombres que acceden al poder se vuelven malos, solamente les sucede a aquellos hombrecillos insignificantes, inseguros, desvalidos y resentidos...
- En una relación amorosa, el poder se utiliza para nutrir, para enfrentarse a sus propios dragones, para amar, para ser felices juntos.
 
ADICCIÓN A LA FAMA
- Es la opción que toman las pesonas que desean impresionar, ser admirados y aclamados para sentirse a salvo.
- Su pseudoaprecio depende del aplauso de los otros.
- Detrás de la falsa imagen que compulsivamente construye, impera la vanidad, la fatalidad y la frivolidad, que a su vez ocultan el miedo a ser rechazado.
 
ADICCIÓN POR EL DINERO
- El dinero, al igual que el poder y la fama, pone a prueba a las personas, de tal manea que aquellas con severas carencias emocionales, son susceptibles de ser poseídas por esta cuarta puerta falsa de las estrategias neuroóticas.
- En el ámbito conyugal, estos indigentes emocionales suelen utilizar el dinero como elemento de poder para controlar y someter a la pareja; al mismo tiempo, hacen todo lo posible por sabotear los intentos de ésta para generar dinero e independencia económica, ya que para ellos significa un temible amenaza.
- Tenemos que asimilar que la riqueza está en el interior de las personas.
 
ADICCIÓN AL AISLAMIENTO
- El dilema que deben resolver consiste en cómo pertenecer sin involucrarse, sobre todo en el terreno emocional. Lo resuelven casándose pero poniendo "mar emocional" de por medio.
- Estos individuos temen caer en la dependencia, lo que para ellos implica perder su identidad al ser absorbidos y dominados por la otra persona. Son vulnerables a la proximidad y al compromiso porque de pequeños, cuando dependieron de sus padres para sobrevivir, les resultó doloroso y desagradable que su bienestar estuviera supeditado a los caprichos o carencias de terceros. Cuando entregaron su confianza a sus padres les fallaron, por eso es entendible que nunca más quieran depender de otra persona.
- Los medios que utilizan para tomar distancia pueden ser: el trabajo, el dinero, el alcohol, la comida, las compras, la televisión, la computadora, la lectura, un pasatiempo, etc.
- Algunos de ellos presentan serias inhibiciones en la expresión de sus emociones porque para ellos implica compromiso y cercanía, que les incomoda por lo que proceden a bloquearse.
- Otros ponen toda su atención en su proyecto de vida individual en detrimento del proyecto de vida de pareja
 
(Lo relaciono con José María Castillo que habla de los tres ídolos del mundo: el poder, el prestigio y el dinero).
 

LA REVOLUCIÓN DE LA PAREJA. EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA PROFESIÓN. PP. 174-203

martes, 27 de enero de 2015

Mito de sí, mito del otro, mito de la pareja

- En el hemisferio izquierdo del cerebro se genera la CONCIENCIA NARRATIVA, que se encarga de integrar nuestras experiencias para crear una historia de nosotros, de lo que somos y de lo que aparentamos ser, es una parte del yo, de la propia identidad.
- Estas historias suelen ser EVOLUTIVAS, es decir, que se modifican con el tiempo y la incorporación de nuevas experiencias y con la presión de la necesidad.
Muchas veces estas historias son muy RÍGIDAS y persisten, aun cuando son manifiestamente inútiles o dañinas.
- Las personas no suelen revelar fácilmente las historias sobre la identidad, sino que muchas veces poseen historias alternativas en las que se muestran en forma ideal, como hubiesen deseado ser o como creen que los otros esperarían que fuesen; este es el MITO DE SÍ MISMOS.
- Un escollo en el trabajo con las creencias es la confusión que ocasionan los mitos de sí mismos y los MITOS DE PAREJA, los cuales surgen con la finalidad de protegerse de explicaciones dolorosas o lesivas para la autoestima. Algunas parejas construyen mitos de la vida en común, de la clase de pareja que son o de la forma como han resuelto sus dificultades.

- No se debe caer en la tentación de pensar que estas personas están equivocadas o que son patológicas; LO IMPORTANTE ES ENTENDER LA NECESIDAD DEL MITO, encontrando las creencias que dañan la autovaloración, y ayudar a la pareja a construir creencias más funcionales.

MORES QUE DURAN…Y DURAN…Y DURAN. PP. 204-206

sábado, 24 de enero de 2015

La pareja perfecta, relato

Érase una vez una muchacha, de nombre Nadia, cuya belleza atraía a todos los hombres que la conocían; sin embargo y aun a pesar de ello, se encontraba turbada y sola. Sucedía que Nadia, tras las primeras alegrías del encuentro con sus encantadoras parejas, no tardaba en encontrarles defectos tan evidentes que decidía postergar la propia entrega definitiva que ella ansiaba. Y así pasaba el tiempo en el que Nadia, por una u otra razón, no lograba satisfacer su deseo más ferviente: crear una familia feliz y disfrutar de ella.
Tanto sus padres como sus propias amistades habían celebrado grandes festejos para apoyar su amor con algunos pretendientes, pero ella, al poco tiempo de tratarlos, sentía cómo su amor se marchitaba para seguir anhelando su ideal de pareja perfecta.
Algunas personas le decían que ello no dependía tanto de las cualidades de la pareja, sino que el problema estaba en ella. Sin embargo, Nadia no podía creerlo, ya que los defectos que acababa viendo en sus posibles compañeros eran tan evidentes que cualquier paso adelante significaría forzar demasiado las cosas.

Un día oyó hablar de un sabio que, según se decía, a todos conmovía por el consejo y lucidez que encerraban sus palabras. Aquella noche, Nadia, sin poder dormir, decidió acudir a su presencia e interpelarle sobre su problema. "Tal vez -se decía- me pondrá en el camino de ese hombre ideal con el que sueño".
A la mañana siguiente llegó hasta él y, trás exponerle su mala suerte, le dijo:
- Necesito encontrar la pareja perfecta; se dice que vuestras palabras son sabias, y yo, tras muchos intentos frustrados anhelo una solución. ¿Qué puedes decirme? Supongo que una persona de tu fama y cultura, sin duda habrá encontrado la palabra perfecta.
Aquel anciano, mirando con un brillo intenso en sus ojos, le dijo:
- Bueno, te contaré mi historia. A decir verdad pasé también mi juventud buscando la mujer perfecta. En Egipto, a orillas del Nilo, encontré una mujer bella e inteligente, con ojos verde jade, pero desgraciadamente pronto me di cuenta de que era muy inconstante y egoísta. A continuación, viví en Persia y allí conocí a una mujer que tenía un alma buena y generosa, pero no teníamos aficiones en común. Y así, una mujer tras otra. Al principio de conocerlas me parecía haber logrado el "gran encuentro", pero pasado un tiempo descubría que faltaba algo que mi alma anhelaba.
Entre una y otra fueron transcurriendo lo años hasta que, de pronto, un día... -dijo el anciano, haciendo una emocionada pausa- la vi resplandeciente y bella. Allí estaba la mujer que yo había buscado durante toda mi vida...Era inteligente, atractiva, generosa y amable. Lo teníamos todo en común.
- ¿Y qué pasó?, ¿te casaste con ella? -replicó entusiasmada la joven.
- Bueno... -contestó el anciano- es algo muy paradójico...la unión no pudo llevarse a cabo.
- ¿Por qué?, ¿por qué? -preguntó incrédula la muchacha.

- Porque al parecer -le contestó el anciano, con un gran brillo en sus ojos-... ella buscaba la pareja perfecta.

miércoles, 21 de enero de 2015

Psicoterapia de pareja

 La base de la terapia de pareja es para ayudar a los miembros a expresar lo que les pasa.
- Si para estar con otro yo tengo que renunciar a ser yo mismo, la cosa no va a funcionar. Debemos encontrar el camino para ser yo mismo y poder etar con otro.
- Welwood dice que muchos hombres no tuvieron un buen modelo para salir de las garras de su madre y repiten la situación con sus parejas.
- En mi opinión, el trabajo terapéutico de los hombres es aprender a decirle a las mujeres lo que les pasa y especialmente lo que les pasa frente a ellas, y una mujer le agradece mucho a un hombre cuando se abre en vez de huir. Del mismo modo que un hombre le agradece a una mujer cuando realmente se abre en lugar de estar diciéndole a él cómo tiene que actuar, que ser, etc.(138)

AMARSE CON LOS OJOS ABIERTOS. 
PP. 136, 138

lunes, 19 de enero de 2015

Estilos de parejas

- Los criterios son:
1. El autoapoyo, el pseudoapoyo y la carencia de autoapoyo.
2. El poder para, el poder sobre y su ausencia.
3. La inteligencia emocional.
4. La adicción escogida: al amor y a la sumisión, al poder, a la fama, al dinero, al aislamiento; o la puerta de la madurez y el crecimiento personal.
  
- Tipo 1. "Tus necesidades son tan importantes como las mías".
Es un estilo de pareja con sólida estrutura de autoapoyo de los integrantes, toman contacto con su poder para... y están dotados de inteligencia emocional. Ellos son candidatos a entrar por la puerta del desarrollo.
- Tipo 2. "Yo renuncio a X pero tú renuncias a Y. Los siameses".
Oscilan entre la falta de autoapoyo y el pseudo apoyo; entre la falta de poder y el poder sobre. Eligen cualquier adicción.
- Tipo 3. "El gris es un buen color".
Tienden a carecer de autoapoyo, su poder es muy débil y aparece "sobre" el otro. Sus inteligencias emocionales son mediocres. Les atrae la puerta del aislamiento.
- Tipo 4. "Nos encanta ser como dos líneas paralelas".
Se caracterizan porque ambos presentan un pseudo autoapoyo que les confiere una falsa autonomía y autosuficiencia. Suelen utilizar el poder sobre para mantenerse distantes. Su inteligencia emocional es baja dado que no saben o no quieren intimidad. Su adicción favorita es el aislamiento
- Tipo 5. "El esposo busca a mamá".
El marido, emocionalmente niño, no desarrolló autoapoyo ni poder. Su inteligencia emocional es rudimentaria y elige la adicción al amor.
La mujer desarrolla un pseudo autoapoyo y un buen nivel de poder para ser productiva. Su inteligencia emocional es mediana y sus adicciones son el amor, el poder y el dinero.
- Tipo 6. "La esposa busca a papá".
Los papeles inversos al tipo 5.
- Tipo 7. "Yo soy el mago de Oz".
Él tiende a buscar el poder sobre. Ella busca su adicción en el amor.
- Tipo 8. "De dos que se quieren bien con uno que coma basta".
- Tipo 9. "Tú tienes la culpa, No, la tienes tú".
- Tipo 10. "Si no me celas, es porque no me quieres".
- Tipo 11. "Muérete".
- Tipo 12. "Si no me pegas, no me quieres”.

- Salvo en el tipo 1 (autoapoyo), los integrantes de las parejas exhiben una inteligencia emocional pobre y aunque aparezcan diferentes "ropajes" por sus roles, SIEMPRE SON SEMEJANTES O SIMÉTRICOS, como suele decirse "SON TAL PARA CUAL" (205). Cfr. Parejas equilibradas - interdependientes

La Revolución de la Pareja. El nacimiento de una nueva profesión. Pp. 205-208

viernes, 16 de enero de 2015

Conflicto en la pareja

- La metáfora de la fecundación explica con mayor precisión el concepto de conflicto y crecimiento.
Cuando los contrarios (esperma y óvulo) establecen el encuentro (fecundación) ocurre el milagro de la vida. Dos entidades unicelulares se multiplican dando vida a un código genético nuevo.
El espacio del conflicto también puede ser fecundado. El resultado es la expansión de la conciencia y la evolución.
- Ejemplo: una pareja de un neurótico perfeccionista  y una descuidada y desidiosa.
Ambos deberían aceptar su parte de responsabilidad, de tal manera que entendieran que el perfeccionista podrá aprender del otro a ser más relajado y descomplicado; mientras que la negligente haría lo propio ante el perfeccionista para ser más eficaz y tener más logros.
Se puede observar el gran potencial de expansión de conciencia y aprendizaje que encierra el conflicto si se adopta la actitud adecuada, pero también su capacidad destructiva si se carece de ella.

La Revolución en la pareja. El nacimiento de una nueva profesión. Pp. 95-97

jueves, 15 de enero de 2015

Lo que realmente quiere una mujer

El joven Arturo fue apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques; esto era castigado con la pena de muerte, pero el monarca se conmovió por la honestidad y juventud de Arturo y le ofreció la libertad siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil, ¿qué quiere realmente una mujer?
 
Esta pregunta dejaría perplejo al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo era mejor que morir ahorcado de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a todo el mundo. Interrogó a la reina, a la princesa, prostitutas y monjas, al mismo sabio y bufón de la corte, viajeros y campesinos pero nadie dio una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja del reino, pues con toda seguridad ella sabría la respuesta. El problema estaba en el precio, pues la vieja tenía fama en todo el país por el costo exorbitante que cobraba por sus servicios.
 
Llegó el último día del año y Arturo agobiado no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle la respuesta satisfactoria a condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain el más íntimo amigo de Arturo y el más noble caballero de la Tabla Redonda. Arturo quedó horrorizado: era jorobada y feísima; tenía un solo diente despedía un hedor que espantaría a un macho cabrío, hacía ruidos obscenos... Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. No quería ni pensar en pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él una carga así para toda la vida. En cuanto su amigo Gawain, hombre de honor y lealtad, supo la situación de Arturo afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero además de preservar la Tabla Redonda.
 
Se anunció la boda, y la vieja bruja con su infernal sabiduría contestó la pregunta -¿Qué quiere realmente una mujer?, ¡quiere ser la soberana de su propia vida!. Todos supieron al instante que la hechicera había expresado una gran verdad y que el Rey Arturo estaba a salvo. Así fue que el monarca vecino al oír la respuesta le dio la libertad.
 
Pero, ¡qué boda fue aquella...! Asistió la corte en pleno y nadie se sintió tan desgarrado entre el alivio y la angustia que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engulló la comida del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos. La corte de Arturo jamás se había visto sometida a semejante tensión, pero prevaleció la cordura y se celebró el casamiento.
 
Corramos un discreto velo sobre la noche de bodas y contentémonos con mencionar un asombroso hecho. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él, ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre nunca hubiera imaginado ver. Gawain quedó estupefacto y preguntó qué había pasado. La hermosa joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto hermoso. Cuál prefería para el día y cuál para la noche? ¡Qué pregunta tan cruel para un hombre! Gawain se apresuró a hacer sus cálculos, ¿quería tener durante el día a una joven adorable para ir con sus amigos, y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿O prefería una bruja de día y una joven en los momentos de intimidad? El joven Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería para él una hermosa dama de día y de noche, porque la había respetado y le había permitido ser dueña y soberana de su vida.



miércoles, 14 de enero de 2015

La isla de las emociones

Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio… Todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila y hasta previsible. A veces la Rutina hacia que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento llamó a reunión. Cuando la Distracción se dió por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:
– Tengo una mala noticia que daros: la isla se hunde. Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
– ¡No! ¿Cómo puede ser? ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre! El Conocimiento repitió:
– La isla se hunde.
– ¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
– El Conocimiento casi nunca se equivoca –dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad–. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
– Pero, ¿qué vamos a hacer ahora? –se preguntaron los demás.
Entonces, el Conocimiento contestó:
– Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo os sugiero que busquéis la manera de dejar la isla… Construid un barco, un bote, una balsa o algo que os permita iros, porque el que permanezca en la isla, desaparecerá con ella.
– ¿No podrías ayudarnos? –preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
– No –dijo el Conocimiento–, la Previsión y yo hemos construído un avión y en cuanto termine de deciros esto, volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:
– ¡No! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero… Todas… salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
– Dejar esta isla… después de todo lo que viví aquí… ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ah… compartimos tantas cosas…
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra… y acarició cada rama…
Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
“Quizá la isla se hunda por un ratito… y después resurja… ¿por qué no?”.
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible…
La isla se hundía cada vez más…
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.
Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aún cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta…
Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él.
Así que, una vez más, tocó las piedrecitas de la orilla… y se arrastró por la arena… y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que antes  fue enorme… Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada…
Y la isla se hundía cada día un poco más.
Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño…
–Después de tantas cosas que pasamos juntos… –le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.En ese momento, el Amor se dió cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vió venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
– Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote…
Y la Riqueza le contestó:
– Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento… – y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor se quedó mirando, y vió venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.
El Amor se estiró un poco y gritó:
– ¡Vanidad… Vanidad… llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:
– Me encantaría llevarte, pero… ¡tienes un aspecto!… ¡estás tan desagradable… tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco– y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
– Tristeza, hermana –le dijo–, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:
– Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste… que prefiero estar sola – y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dió cuenta de que, por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, la isla iba a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final.
De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:
– Chst-chst-chst…
Era un desconocido viejecito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:
– ¿A mí? –preguntó, llevándose una mano al pecho.
– Sí, sí –dijo el viejecito–, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.
El Amor lo miró y quiso explicar:
– Lo que pasó fue que yo me quedé…
– Yo entiendo –dijo el viejecito sin dejarlo terminar la frase–, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.
No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
– Nunca volverá a existir una isla como ésta –murmuró el Amor, quizá esperando que el viejecito lo contradijera y le diera alguna esperanza.
– No –dijo el viejo– como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dió cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejecito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:
– ¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó… Todos los demás no comprendían que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es…
La Sabiduría lo miró a los ojos largamente y dijo:
– Él es el único que siempre es capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es el Tiempo.