lunes, 30 de julio de 2007

Atención a los pequeños detalles

Un ratón pasó corriendo junto a la cabeza de un león dormido y lo despertó. De un solo zarpazo, el león atrapó al ratón y rugió con enfado."Por favor no me devore, no fue mi intención", chilló el ratón. "Si me deja ir, voy a pagarle algún día su benevolencia. La noción de que una criatura tan insignificante puediese ayudar al rey de la selva fue tan amena para el león que él de buena gana dejó ir al ratón. Poco tiempo después, el león salió a cazar su cena y terminó atrapado en la red de un cazador. Incapaz de moverse, el león rugió frustrado. El ratón oyó el rugido y reconoció la voz del león, por lo cual salió apresurado a ver en qué podía ayudar.Al llegar dijo respetuoso: "Su Majestad, permítame ahora serle útil". El ratón royó la red con sus dientes diminutos hasta dejar una apertura que le permitió escapar al león.

"Ninguna acción buena, por pequeña que sea, es un desperdicio".
"Nunca subestime el impacto de una acción pequeña, ni a las personas de niveles inferiores en su organización"
Cfr. Nooman, David. Esopo, lecciones de negocio poderosas,
Editorial Caribe, Inc., E.U.A., 2005, pp. 53-56

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