viernes, 20 de julio de 2007

Comunicación con los hijos, técnica


Los padres desean complacer a sus hijos...Los hijos desean cooperar con sus padres...Entonces, ¿por qué en ocasiones los hijos se resisten a cooperar y los padres no podemos satisfacer las necesidades de nuestros hijos?
R - Porque desconocemos las necesidades o no comunicamos adecuadamente que hemos entendido la necesidad.

Observe los siguientes elementos en su comunicación:
1 - Escuchar con empatía.
2 - Identificar necesidad o deseo.
3 - Identificar sentimientos.
4 - Comunicar su comprensión de la necesidad y los sentimientos.
5 - Responder con un mensaje de validación.


¡Hágales saber a sus hijos que los ve y los escucha!


El amor duro no tolera la resistencia innata de los niños y los somete con violencia.

"No está bien resistirse y obedece"

Las chicas suelen carecer de confianza en sí mismas, mientras que los chicos carecen de compasión.


El amor blando otorga el control al niño por la incapacidad de los padres para poner límites y frustraciones al niño, y para mandar.

"Está bien resistirse y tú mandas"

Las chicas suelen tener poca autoestima y, más adelante, dan demasiado, mientras que los chicos se vuelven hiperactivos y carecen de confianza en sí mismos y disciplina.


El amor positivo.

Hasta los 9 años el niño no necesita elegir. Necesitan padres fuertes que sepan qué es lo mejor para ellos, que estén dispuestos a escuchar su resistencia y descubrir sus necesidades. Después de eso los padres sabrán si reconsideran su posición o se mantienen firmes. Los padres siguen siendo los responsables. Los niños no están preparados para ser autónomos.


Los cinco mensajes de la educación positiva:

"Es aceptable ser diferente"

"Es aceptable equivocarse"

"Es aceptabe expresar emociones negativas"

"Es aceptable querer más"
"Es aceptable decir no, pero no olvides que papá y mamá mandan"



A partir de los nueve años, está muy bien empezar a preguntarles directamente qué sienten, qué quieren o qué desean. De los doce a los catorce años es el momento de empezar a preguntar qué piensan.


Aprender a aplazar la gratificación

No siempre puede dar a su hijo lo que quiere, pero puede darle lo que realmente necesita.


Cfr. Gray, John, Los niños vienen del cielo,
Plaza & Janés, Barcelona, pp. 38-49.110-126

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