viernes, 20 de julio de 2007

Los niños aprenden...



Todos los niños nacen inocentes y buenos. En este sentido nuestros hijos vienen del cielo. Como padres, nuestro papel más importante es reconocer, honrar y luego alimentar el proceso de crecimiento natural y específico de nuestros hijos. "Dentro de una semilla de manzana se halla el proyecto perfecto para su crecimiento y su desarrollo. Asimismo, dentro de la mente, el corazón y el cuerpo en desarrollo de cada niño se halla el proyecto perfecto para su desarrollo".

Desfíos para los padres en la educación de sus hijos:

+ No pueden aprender a perdonar a menos que haya alguien a quien perdonar.

+ No pueden desarrollar la paciencia o aprender a aplazar la gratificación si les damos todo lo que quieren cuando quieren.

+ No pueden aprender a aceptar sus propias imperfecciones si toda la gente en su entorno es supuestamente perfecta.

+ No pueden aprender a cooperar si siempre les sale todo bien.

+ No pueden aprender a ser creativos si todo se les da hecho.

+ No pueden aprender a ser compasivos y respetuosos a menos que también sientan el dolor y la pérdida.

+ No pueden aprender a ser valientes y optimistas a menos que se enfrenten a la adversidad.

+ No pueden desarrollar la tenacidad y la fuerza de voluntad si todo es fácil.

+ No pueden aprender a corregirse a menos que se encuentren con dificultades, experimenten el fracaso o cometan errores.

+ No pueden sentir autoestima o un orgullo sano a menos que superen obstáculos para conseguir algo.

+ No pueden desarrollar la autosuficiencia a menos que experimenten la exclusión o el rechazo.

+ No pueden autodirigirse a menos que tengan la oportunidad de resistirse a la autoridad y/o no conseguir lo que quieren.


El desfafío y los dolores del crecimiento no sólo son inevitables, sino también necesarios.



Cfr. Gray, John, Los niños vienen del cielo, Plaza & Janés, Barcelona, pp. 33-37

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