domingo, 12 de agosto de 2007

El origen del Universo, perspectiva teísta

El siglo pasado vio una cantidad sin precedentes de revisiones a nuestra concepción del universo. Con Einstein nos enteramos que la materia y la energía son intercambiables, cuando anteriormente se pensó que la materia y la energía eran entidades totalmente diferentes. Heisenberg aportó su Principio de incertidumbre de la mecánica cuántica, en donde la medición de la posición y el movimiento de una partícula al mismo tiempo no es posible, esto resultó perturbador tanto para la ciencia como para la teología.
La mayoría de las revisiones a nuestra concepción del universo han tenido poca repercusión en la vista del público en general. Loables son los esfuerzos de algunos como Stephen Hawking que ha intentado explicar las complejidades de la física moderna y la cosmología a un público más general, pero es muy posible que gran parte de los cinco millones de copias de su libro siga sin ser leída por el público que encuentra conceptos bastante extraños de comprender.


Algunos descubirmientos en física recientes han llevado a percepciones de la naturaleza de la materia que están en profunda contradicción con la intuición. Por ejemplo, el relativo a las partículas fundamentales (neutrones y protones), que ahora sabemos están hechos de seis tipos o "sabores" de quarks (llamados "arriba", "abajo", "extraño", "encanto", "fondo", y "cima"). Estos "sabores" además tienen cada uno tres colores (rojo, verde y azul). Una combinación de fotones y gravitones, hasta gluones y muones, crea un mundo tan extraño a la experiencia humana diaria de los neófitos como de los científicos. Para aquellos que abanderan el materialismo por sencillo e intuitivo, en vez del teísmo, aquí tienen un reto importante.


El Big Bang


Al principio del siglo XX, la mayoría de los científicos asumió que el universo no tenía principio ni fin. Incluso Einstein en 1916 incluyó una "constante" en su teoría de la relatividad para apoyar esta idea. Luego reconoció este error como "el error más grande de mi vida".


Otros, como Edwin Hubble en 1929, proponían que el universo había tenido un principio y se había expandido hasta el momento presente, aunque las mediciones experimentales se dejaban a los físicos. Él descubrió que a todas partes que viera, la luz de las galaxias sugería que se estaban alejando de la nuestra. Mientras más lejos estaban, más rápido se alejaban. En una línea del tiempo al pasado llegaría el momento en que todas las galaxias se encontraban juntas en una entidad masiva. Los científicos coinciden en que el universo empezó en un solo momento, ahora conocido como el Big Bang. Los cálculos sugieren que sucedió hace aproximadamente 14,000 millones de años.


La teoría se ha documentado por diferentes hallazgos. En 1965 Penzias y Wilson detectaron un ruido que venía del universo, y representaba la clase de resplandor que pudo haber ocurrido al momento del Big Bang, que surgía de la aniquilación de la materia y la antimateria en los primeros momentos del universo.


Evidencia adicional a lo correcto de esta teoría es la presencia de ciertos elementos en todo el universo, particularmente hidrógeno, deuterio y helio. Han sido encontrados desde las estrellas cercanas hasta las galaxias más lejanamente conocidas. Si hubiera habido varias explosiones inciales "no esperaríamos encontrar tanta uniformidad".




"Los científicos pueden explicar el inicio del universo con la teoría del Big Bang, pero no el impulso del que surgió la gran explosión"




Collins, Francis. El lenguaje de Dios, Editorial Planeta, México, 2007, pp. 63-70

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