sábado, 18 de agosto de 2007

El proceso de convertirse en persona

Condición previa:
El cliente experimenta la sensación de ser plenamente recibido psicológicamente, cualquiera que sean sus sentimientos, su modo de expresión o lo que descubra que él es en ese momento. Lo llamo ser comprendido empáticamente y ser aceptado.
Concibo el cambio como un proceso de siete estapas. Sin embargo se trata de un continuo con infinitos puntos intermedios.
Primera etapa: El individuo se encuentra en esta etapa de fijeza y se halla alejado de su vivencia.
Algunas características:
+ La comunicación se refiere a hechos externos.
+ No se reconocen los sentimientos y significados personales.
+ Constructos personales extremadamente rígidos.
+ No hay deseos de cambiar.
+ La comunicación interna sufre un intenso bloqueo.

Segunda etapa: Se inicia cuando el individuo se siente plenamente recibido. Se produce un ligero aflojamiento y fluidez de la expresión simbólica.
Características:
+ La expresión comienza a fluir con temas ajenos al sí mismo.
+ Los problemas se perciben como externos al sí mismo.
+ No hay sentido de responsabilidad personal en relación con los problemas.
+ Los sentimientos se describen como objetos que no pertenecen al sujeto o que corresponden al pasado.
+ Los constructos personales son rígidos y no se reconocen como tales sino que se consideran como hechos objetivos.
+ La diferenciación de los significados y sentimientos personales es muy limitada y burda.
+ Pueden expresarse contradicciones, pero son muy pocas las que se reconocen como tales.
Tercera etapa:
+ Las experiencias relacionadas con el sí mismo también se expresan como si fueran objetos.
+ El sí mismo también se expresa como un obejto reflejado, que existe principalmente en los demás.
+ Con frecuencia se expresa o describen sentimientos o significados personales no pertenecientes al presente.
+ La aceptación de los sentimientos es mínima. La mayor parte de ellos se revela como algo vergonzoso, malo, anormal o inaceptable por alguna otra razón.
+ La diferenciación de sentimientos y significados es ligeramente más nítida y menos global que en las etapas anteriores.
Cuarta etapa: Los constructos adquieren gradualmente más flexibilidad y los sentimientos comienzan a fluir con mayor libertad.
+ El cliente describe sentimientos más intensos, del tipo "presente-pero-no-ahora".
+ En algunas ocasiones se expresan sentimientos en tiempo presente, que irrumpen casi en contra de los deseos del cliente.
+ La construcción de la experiencia adquiere mayor flexibilidad. Se descubren algunos constructos personales, se los reconoce con claridad como tales y se comienza a cuestionar su validez.
+ Se advierte la preocupación que inspiran las contradicciones e incongruencias entre la experiencia y el sí mismo.
+ A pesar de que una relación íntima aún le parece peligrosa, el cliente se arriesga y se atreve a relacionarse en cierta medida a partir de sus sentimientos.
Quinta etapa:
+ Los sentimientos se expresan libremente en tiempo presente.
+ Comienza a aparecer una tendencia a advertir que vivenciar un sentimiento implica un referente directo.
+ Los sentimientos del sí mismo se reconocen como propios cada vez en mayor medida; hay un deseo de ser esos sentimientos, de ser el "yo verdadero".
+ La experiencia se construye de modos mucho menos rígidos. Se descubren nuevos constructos personales y se los examina y custiona críticamente.
+ Existe una tendencia intensa y notoria a diferenciar con exactitud los sentimientos y significados.
+ Aumenta la aceptación de la propia responsabilidad en los problemas que se encaran, y aumenta también la preocupación acerca de en qué medida el cliente ha contribuido a ellos.
+ Los diálogos que se sostienen en el interior del sí mismo se van liberando, la comunicación interna mejora y su bloqueo se reduce.
Sexta etapa:
+ Ahora el cliente puede experimentar como inmediatos los sentimientos que antes estaban "atascados", inhibidos en su cualidad de proceso. Ya no hay temor, necesidad de negarlo o luchar contra esto.
+ El cliente vive subjetivamente en la experiencia, pero sin advertirlo. El sí mismo como objeto tiende a desaparecer.
+ La relajación física es característica.
+ La comunicación interna es libre y relativamente exenta de bloqueos.
+ La incongruencia entre la experiencia y la percepción se experimenta vívidamente a medida que se transforma en congruencia. En este momento de vivencia desaparece el constructo personal pertinente y el cliente se siente libre de su sistema anteriormente equilibrado.
+ Ya no hay problemas externos o internos. El cliente vive subjetivamente una fase de su problema, que ha dejado de ser un objeto.
Séptima etapa:
+ Los sentimientos nuevos se experimentan de manera inmediata y rica en matices.
+ La aceptación de estos cambiantes sentimientos como propios aumenta y coexiste con una confianza básica en el proceso organísmico total.
+ La situación se experimenta e interpreta como nueva, y no como algo pasado.
+ El sí mismo se percibe cada vez menos como un objeto y, en cambio, se lo siente como mayor fecuencia como un proceso que inspira confianza.
+ Los constructos personales se replantean provisionalmente, para ser luego validados con las experiencias posteriores, pero aun en caso de serlo, se los plantea con mayor flexibilidad.
+ La comunicación interna es clara: los sentimientos y símbolos se correlacionan de manera adecuada y hay términos nuevos para describir sentimientos nuevos.
+ El cliente experimenta la elección efectiva de nuevas maneras de ser.
Rogers, Carl. El Proceso de Convertirse en Persona, Paidós, México, 2004, pp. 121-142

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