jueves, 23 de agosto de 2007

¡Quemad las naves!

Terribles luchas asolaban a China en épocas de la última dinastía. La moral de los soldados decaía ante las sucesivas derrotas y la gran cantidad de bajas.
Dispuesto a levantar la moral de su ejército, el capitán decidió hablar con sus soldados para incentivar su coraje.
Al observar las miradas escépticas y exhaustas de los jóvenes, resolvió que recurriría a una estrategia diferente: llevó la flota completa de sus barcos hasta la costa enemiga.Los soldados, agotados, levantaron sus tiendas en tierra y se retiraron a dormir. Aprovechando la oscuridad de la noche, el capitán envió a dos de sus hombres a quemar la toda la flota, con la instrucción de no dejar una sola nave en condiciones.
A la mañana siguiente, cuando los soldados vieron los barcos destruidos, no salían de su estupor. De inmediato, el capitán los arengó con firmeza y confianza: "¡Soldados, si queremos salir con vida de esta isla, nuestra única alternativa es ganar la batalla!".
Esa fue la primera de una larga serie de victorias que lograron la pacificación del país.
L´Abbate, Analía - Qian Gao, Karina. La estrategia del Dragón,
V & R Editoras, Argentina, 2007, p. 31

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