martes, 21 de agosto de 2007

Uno construye sus propias crisis

Un hombre vivía en la orilla de un camino y vendía perros calientes. El no tenia radio, ni televisión, ni leía los Periódicos, pero hacia y vendía buenos perros calientes.
Él se preocupaba por la divulgación de su negocio y colocaba carteles de propaganda por el camino, ofrecía su producto en voz alta y el pueblo le compraba.
Las ventas fueron aumentando cada vez más, él compraba el mejor pan y la mejor salchicha. También fue necesario comprar un carrito más grande, para atender a la creciente clientela y el negocio prosperaba.
Su perro caliente era el mejor de región.
Venciendo su situación económica inicial, él pudo pagar una buena educación a su hijo, quien fue creciendo y fue a estudiar Economía en la mejor Universidad del país. Finalmente, su hijo ya graduado con honores, volvió a casa y noto que el papá continuaba con la misma vida de siempre y tuvo una seria conversación con el… ¿Papa, usted no escucha la radio? ¿Usted no ve la televisión? ¿Usted no lee los periódicos? Hay una gran crisis en el mundo!!! Y la situación de nuestro país es crítica!!!
Todo esta grave y nuestro país va a quebrar… después de escuchar las consideraciones de su hijo estudiado, el padre pensó… Bien, si mi hijo Economista, lee periódicos, ve televisión, entonces sólo puede tener la razón… y con miedo de la crisis, el viejo busco el pan más barato (más malo) y comenzó a comprar la salchicha más barata (la peor) y para economizar dejo de hacer sus carteles de propaganda.
Abatido por la noticia de la crisis ya no ofrecía su producto en voz alta, ni atendía con entusiasmo a sus clientes.
Tomadas todas esas precauciones, las ventas comenzaron a caer y fueron cayendo y cayendo y llegaron a niveles insoportables y el negocio de perros calientes del viejo que antes generaba recursos para que el hijo estudiara Economía, finalmente quebró.
Entonces el padre, muy triste, le dijo al hijo: “Hijo, tenías razón, estamos en el medio de una gran crisis” y le comento orgullosamente a sus amigos: “Bendita la hora en que envié a mi hijo a estudiar Economía, el me aviso de la crisis……”

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