viernes, 7 de septiembre de 2007

La vida del grupo

“Había una vez un pajarito inconformista que pretendía hacer por su cuenta su propio camino: así es que, cuando llegó el invierno, decidió no volar hacia el Sur con sus congéneres. Pero el frío se hizo sentir pronto. El pajarito, contra su voluntad, se vio obligado a emprender el vuelo en solitario.
Al poco rato se le empezó a formar hielo en sus alas y cayó al suelo, en el patio de una granja. En aquel momento, pasaba por allí una vaca y se cagó encima del pajarito. Este pensó que había llegado el final de sus días.
Pero el calor del estiércol lo reconfortó y descongeló sus alas. Calientito y feliz, empezó a cantar. Acertó a pasar por allí un gato, que al oír sus gorjeos se lo comió en un abrir y cerrar de ojos”.
Puede parecer que no hay ninguna lección en esta historia, pero en realidad hay varias (todas ellas relacionadas con la vida del grupo):
- Es mejor no marchar “a contrapelo”. No vale la pena ir contra corriente: “es mucho más fácil cabalgar en la dirección que lleva el caballo”. Las cosas son a menudo como parecen y ahí está la clave del saber.
- Parte de la alegría de la vida no consiste en ganar las batallas sino en evitarlas. Una retirada a tiempo es una victoria en sí misma.
- Nadie se salva solo. El grupo es sabio en sí mismo.
- No todo el que se caga en ti es necesariamente tu enemigo.
- De igual modo, no todo el que te ayuda a salir de la mierda es necesariamente tu amigo.
- Si te sientes calientito y feliz, aunque sea inundado por una montaña de mierda, cierra el pico.

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