domingo, 23 de diciembre de 2007

Mecanismos neuróticos

El enfoque guestáltico concibe al hombre como individuo y como ser social. El individuo está en función del campo organismo/ambiente y su conducta es reflejo de sus relaciones dentro de este campo. La vida humana es la interacción entre individuo y ambiente en el marco de un campo cambiante.

El individuo para sobrevivir ha de estar constantemente en cambio. "Cuando el individuo se hace incapaz de alterar sus técnicas de manipulación y de interacción surge la neurosis".
El hombre que puede vivir en un contacto significativo con su sociedad, sin ser tragado completamente por ella y sin retirarse completamente de ella, es el hombre bien integrado. Él se autoabastece porque entiende la relación existente entre él mismo y su sociedad, tal como las partes del cuerpo instintivamente entienden su relación con el cuerpo-como-un-todo. Él es el hombre que reconoce el límite de contacto entre sí y su sociedad, que le da lo que le corresponde y deja para sí lo propio. Este es el tipo de hombre que se propone la psicoterapia, frente al enorme número de individuos alienados, sin identidad y aislados.
De igual manera, el principio de homeostasis, de autorregulación gobierna a la sociedad. Así como el cuerpo responde primeramente a sus necesidades dominantes, también la sociedad.

Pareciera que e individuo nació con un sentido de equilibrio psicológico y social tan agudo como el sentido de equilibrio físico. Cada movimiento psicológico o social busca encontrar el equilibrio entre las necesidades personales y las exiencias de la sociedad. Las dificutades no son intentos de rechazar el equilibrio, sino movimientos mal dirigidos a conseguirlo. Los conflictos severos pueden ser porque se traspasa el límite de contacto con la sociedad y se toma atribuciones de ella, y se le llama criminal. Por el contrario, si el límite se rompe con una invasión de la sociedad sobre el individuo se habla de neurótico.

¿Cuál es el origen de estas perturbaciones?

"Me parece que el desbalance surge cuando el individuo y el grupo son incapaces de jerarquizar sus necesidades dominantes"; y es que pareciera que para todos los seres humanos hay una tendencia innata hacia lo ritual, que podría definirse como la expresión de su sentido de identificación social, su necesidad de contacto con un grupo. "La perversión de esta necesidad parece estar tras las neurosis compulsivas y obsesivas", perversiones que se manifiestan en necesidades absurdas. Estos ritos tienen raíces personales y sociales. Son formas sin contenido, porque no satisfacen las necesidades cambiantes del individuo: no dan nada ni al César ni al sí mismo.

Cuatro mecanismos de perturbaciones de límites tras la neurosis


- Todas las perturbaciones neuróticas surgen de la incapacidad del individuo por encontrar y mantener el balance adecuado entre él mismo y el resto del mundo.

- En la neurosis, el limite social y ambiental se siente extendiéndose demasiado por sobre el individuo. El neurótico es el hombre sobre el cual la sociedad actúa con demasiada fuerza y su neurosis es una maniobra defensiva para protegerse a sí mismo de la amenaza de ser aplastado por un mundo avasallador.

- Las perturbaciones del límite que existen en la mayoría de las neurosis son interferencias cotidianas o interrupciones en el proceso de crecimiento y de auto-reconocimiento. No son tan graves como las neurosis traumáticas -configuraciones de defensa que surgen como un intento del individuo por protegerse de una intrusión aterradora de la sociedad o de un choque ambiental-.

INTROYECCIÓN

Se llaman introyectos a los elementos del ambiente que hemos ingerido íntegramente.

El proceso de crecimiento requiere de la asimilación -desestructuración y digestión-, de conceptos, datos, patrones de conducta, patrones de pensamiento, actitudes, valores morales, éticos, estéticos y políticos.

El peligro de la introyección es doble: el hombre que introyecta nunca tiene la posibilidad de desarrollar su propia personalidad por cuidar los cuerpos extraños...En segundo lugar, la introyección contribuye a la desintegración de la personalidad.

En la introyección hemos CORRIDO EL LÍMITE entre nosotros y el resto del mundo tan demasiado HACIA ADENTRO de nosotros mismos que casi NO QUEDA NADA DE NOSOTROS.

PROYECCIÓN

Es el reverso de la introyección. La proyección es la tendencia de hacer responsable al ambiente de lo que se origina en el sí mismo (self).

La paranoia es el caso extremo de la proyección.

Conviene distinguir entre proyección patológica y la capacidad de planear, anticipar, hacer supuestos sobre las actuaciones posibles. En este caso se debe reconocer que son posibilidades y no realidades. El neurótico proyectivo confunde su identidad.

El neurótico tiende a desposeerse de sus impulsos y sus partes donde se originan éstos. Les otorga, por así decir, una existencia objetiva fuera de él, de modo que puede culparlos de sus problemas sin encarar el hecho de que son parte de él mismo. En lugar de ser un participante activo de su propia vida, el proyector se convierte en un objeto pasivo, víctima de las circunstancias.
La proyección traslada el límite entre nosotros y el resto del mundo un poco demasiado a nuestro favor, de modo que nos hace posible desposeer y renunciar a aquellos aspectos de nuestra personalidad que encontramos difíciles y ofensivas o poco atractivas.

Por lo general son nuestros introyectos los que nos llevan a los sentimientos de poca aceptación del sí mismo y de auto alienación que producen las proyecciones.
(Perls pone énfasis en que mediante el uso de los pronombres: él, ella, ello, lo, la, le; la persona elude asumir su resposabilidad de la acción o de la pertenencia de la cosa. Eliminando el uso de pronombres impersonales se recupera la totalidad del proceso vivencial).

CONFLUENCIA

Se entiende cuando el individuo no siente ningún límite entre él mismo y el ambiente que lo rodea, cuando siente que es uno con él. Las partes y el todo se hacen indistinguibles entre sí.

Cuando la identificación es total se convierte en crónica y el individuo es incapaz de ver la diferencia entre él mismo y el resto del mundo, está psicológicamente enfermo. Este hombre hace una madeja de sus necesidades, sus emociones y sus actividades, resultando una confusión tal que ya no sabe qué es lo que quiere hacer ni cómo se lo está impidiendo. Esta confluencia patólogica yace tras muchas de las enfermedades ahora reconocidas como psicosomáticas.

La confluencia patológica tiene también serias consecuencias sociales. En la confluencia, se exige similitud y se niega la tolerancia a las diferencias. (Ejemplo: padres que exigen hijos semejantes a ellos).

RETROFLEXIÓN

Literalmente significa: "volverse atrás intensamente en contra".

Cuando alguien retroflecta una conducta, se trata a sí mismo como quisiera tratar a otras personas u objetos. Canaliza su energía sobre sí y no sobre el ambiente para satisfacer sus necesidades. Divide su personalidad en "hacedor" y en "hecho a". Llega a constituirse en su peor enemigo.

Para el neurótico retroflector el sí mismo es o una bestia o un ángel, pero el sí mismo nunca es yo mismo.
El fondo común de cualquiera de las cuatro es la desintegración de la personalidad y la falta de coordinación entre pensamiento y acción.

La terapia consiste en rectificar las falsas identificaciones. Las buenas identificaciones son aquellas que promueven las satisfacciones y las realizaciones de objetivos del individuo y su ambiente.

Por lo tanto, en terapia queremos restablecer la capacidad del neurótico de discriminar. Tenemos que ayudarle a descubrir qué es él mismo y qué no es él mismo; lo que realiza y lo que frustra. Tenemos que guiarlo hacia la integración. Tenemos que asistirlo en su búsqueda del balance y de los límites adecuados entre él mismo y el resto del mundo.


En resumen:

El introyector hace lo que los demás quieren que haga. Se muestra con el uso del pronombre "yo", cuando en realidad quiere significar "ellos".

El proyector le hace a los demás lo que él acusa a los demás de hacerle. Se muestra con el pronombre "it" o "ellos", cuando el significado real es "yo".

El hombre en confluencia patológica no sabe quién le está haciendo qué cosa a quién. Se muestra con el pronombre "nosotros" cuando el significado real es cuestionable.

El retroflector se hace a sí mismo lo que le gustaría hacer a otros. Se muestra en el uso del reflejo, "yo mismo".


Perls, op. cit., pp. 37-52

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