viernes, 25 de enero de 2008

Actitud logoterapéutica ante el pasado

La actitud logoterapéutica ante el pasado implica, a la vez, activismo y optimismo:
- Activismo
Hace dos mil años, un sabio judío, Hillel, dijo: "Si yo no hago mi trabajo, ¿quién lo hará? Y si no hago mi trabajo ahora, ¿cuándo deberé hacerlo? Pero si lo ahgo para mí solo, ¿qué soy?"
Las dos primeras partes de esta frase sugieren que cada hombre es único y que cada vida humana es singualar; por lo mismo nadie puede ser reemplazado y ninguna vida puede repetirse. Esa unicidad de cada ser humano y esa singularidad de su existencia -y la singularidad de cada momento que contiene un sentido específico y particular por realizar- aumentan la responsabilidad del hombre en la que la logoterapia ve la esencia de su existencia.
La tercera parte del dicho de Hillel capta el hecho de que la autotrascendencia es el rasgo más importante y elevado de la existencia humana en cuanto la vida del hombre siempre apunta hacia algo que no es él; se orienta siempre hacia un sentido que cumplir (más que actualizarse o desarrollar las propias potencialidades).
- En cuanto al optimismo, quiero recordar las palabras de Lao-tsé: "Acabar una tarea significa haberla hecho eterna". Válido también para nuestras experiencias y para nuestro sufrir valeroso.
Frankl, Psicoterapia y existencialismo, pp. 97-98

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