jueves, 31 de julio de 2008

Asuntos inconclusos

Una anécdota apócrifa, indistintamente atribuida a Bach, a Händel y a Haydn, presenta a un viejo maestro disponiéndose a acostarse, mientras oye e clavicordio que toca un amigo en el piso de abajo. La ejecución es impecable y la música toma cuerpo, pero...¡acaba bruscamente en un acorde de dominante! Ahora bien, según la regla inexorble en aquellos tiempos, los acordes dominantes se resolvían llevando al acorde de tónica final. El maestro, deasosegado se agitó y se revolvió en la cama. Fue inútil, porque no pudo conciliar el sueño hasta que se arrastró escalera abajo y volcó su propia solución sobre el teclado.

Polster, E. y Polster M., Terapia Guestáltica, pag. 49

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