domingo, 27 de julio de 2008

Enfrentar los propios demonios

Milarepa era el devoto alumno de Marpa. Después de doce años de agotador entrenamiento espiritual, Marpa envió a Milarepa a continuar por su cuenta. Milarepa se fue a vivir o una cueva y una noche fría de invierno tres terribles demonios invadieron su cueva. Ellos chillaron, quemaron sus libros y escupieron al mandala. Milarepa lanzó conjuros, gritó nombres santos y pidió ayudo a su señor pero todo fue en vano.
Descorazonado, salió a la nieve. Sentía que los demonios estaban a punto de enviarlo al infierno. Lentamente, comenzó a pensar:
"Este es el momento que he estado esperando. Siempre he querido deshacerme del apego. Si estos demonios me hicieron temer por mí mismo, entonces todo mi trabajo ha sido en vano. Una gran calma lo invadió. Regresó a la cueva y saludó a los demonios:
- ¡Honorables demonios! Bienvenidos a su humilde casa. Yo sé que su tarea asignado es destruirme y arrastrarme al infierno. No quiero evitarles el intentar cumplirla. En cuanto a mí, mi tarea es luchar para lograr la iluminación. Hagamos cada uno nuestra tarea al máximo de nuestra habilidad. Sentémonos a hablar sobre la sabiduría, ustedes con su dharma negro y yo con mi dharma blanco. Pero primero, tomen un té conmigo".
Los demonios chillaron mostraron sus fauces y azotaron sus colas. Milarepa repitió su invitación. Gradualmente, se encogieron hasta desaparecer completamente.
Citado por Omer H. y Alon N. Constructing Therapeutic Narratives. Jason Aronson . NY. 1997. Pág. 43.

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