jueves, 14 de agosto de 2008

Carácter

Digamos que la manera como hemos llegado a estar en este mundo inferior que habitamos desde la caída del Edén -la personalidad con la que nos identificamos y a la que nos referimos implícitamente cuando decimos "Yo"- es una manera de ser que adoptamos para defender nuestra vida y nuestro bienestar mediante una "adaptación", en un sentido amplio del término, que suele ser más una rebeldía que un seguir la corriente.Ante la falta de aquello que necesitaba, el niño, en su proceso de crecimiento, necesitó manipular, y podemos decir que el carácter es, desde este punto de vista, un aparato contramanipulativo.En este estado de cosas, pues, la vida no está guiada por el instinto, sino por la persistencia de una temprana estrategia de adaptación que compite con el instinto e interfiere en la "sabiduría organísmica", en el sentido más amplio de la expresión. La persistencia de dicha estrategia adaptativa puede entenderse si tenemos en cuenta el contexto doloroso en que se produjo y el tipo especial de aprendizaje en que se basa: no un tipo de aprendizaje que tiene lugar gratuitamente en el organismo en crecimiento, sino un tipo de aprendizaje por coacción caracterizado por una especial fijación o rigidización de la conducta, como respuesta de emergencia ante la situación inicial....Si bien al conjunto de dicho pseudoaprendizaje adaptativo que he descrito se le denomina generalmente en las tradiciones espirituales "ego" o "personalidad" (como distinto de la "esencia" o alma de la persona), yo creo que resulta muy apropiado darle también el nombre de "carácter".Derivado del griego "charaxo", que significa grabar, "carácter" hace referencia a lo que es constante en una persona porque ha sido grabado en uno, es decir, a los condicionamientos cognitivos, emocionales y de comportamiento....Mientras que, en el psicoanálisis, el modelo básico de neurosis consiste en que la vida instintiva ha sido distorsionada por actuación de un superego internalizado del mundo externo, lo que propongo aquí es que nuestro conflicto básico, nuestra manera fundamental de estar en lucha con nosotros mismos, es la interferencia de nuestro carácter en la autorregulación organísmica.
Naranjo, Claudio
Carácter y neurosis

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