lunes, 15 de septiembre de 2008

El ciempiés

Un ciempiés vivía tranquilo, consagrado a sus asuntos, hasta que un día un sapo, que a menudo lo observaba ir y venir, le preguntó: -Por favor, ¿en qué orden accionas tus pies? El ciempiés, desconcertado por la pregunta del sapo, se metió en su agujero. Intentó pensar en una posible respuesta pero no lo consiguió. Permaneció bloqueado en su agujero, incapaz de poner en movimiento sus patas, y murió de hambre.
"Descubrí que cuando no pienso, es cuando más respondo a los demás, estoy más consciente de lo que ocurre a mi alrededor, y funciono mejor. Cada uno debe haber tenido la experiencia de hacer algo realmente sin pensar en ello, y la experiencia de perder el equilibrio y la habilidad en el momento de ponernos a pensar".
Barry Stevens, No empujes el río, pag. 76

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