viernes, 19 de septiembre de 2008

El pájaro y el huevo

Había una vez un pájaro que no poseía el don del vuelo. Como un pollo, caminaba por el suelo, aunque sabía que algunos pájaros sí volaban. Sucedió que a través de una combinación de circunstancias el huevo de un pájaro volador fue empollado por éste que no volaba.
A su debido tiempo nació el pichón todavía con la potencialidad para volar que siempre había tenido, aún desde la época en que se hallaba en el huevo. Le habló a su madre adoptiva diciendo:
-¿Cuándo volaré?
Y el pájaro atado a la tierra dijo:
-Persiste en tus intentos de volar, como los otros.
Porque no sabía como enseñarle al pichón a volar, ni siquiera sabía como arrojarlo del nido de manera que aprendiese.
Resulta curioso, en cierto modo, que el pajarillo no viera esto. El reconocimiento de su situación lo confundía debido a la gratitud que sentía hacia el pájaro que lo había empollado.
-Sin este servicio -se dijo a sí mismo- seguramente estaría aún en el huevo.
Y aun otras veces decía:
Quien puede empollarme seguramente podrá enseñarme a volar. Debe de ser solamente una cuestión de tiempo, o de mis propios esfuerzos sin ayuda, o de alguna gran sabiduría. Si, así es. Un día de repente seré transformado a la etapa siguiente por aquel que me ha traído hasta aquí.

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