martes, 21 de octubre de 2008

El paraíso terrenal

En el paraíso terrenal, en el día en que las flores fueron creadas, y antes de que Eva fuese tentada por la serpiente, el maligno espíritu se acercó a la más linda rosa nueva en el momento en que ella tendía, a la caricia del celeste sol, la roja virginidad de sus labios.
-Eres bella.
-Lo soy -dijo la rosa-.
-Bella y feliz –prosiguió el diablo- tienes el color, la gracia, el aroma, pero...
-¿Pero... ? -No eres útil, ¿no miras esos árboles llenos de bellotas? Ésos, a más de ser frondosos, dan alimento a muchedumbres de seres animados que se detienen bajo sus ramas. Rosa ser bella es poco...
La rosa entonces, tentada como después lo estaría la mujer, deseó utilidad, de tal modo que hubo palidez en su púrpura.
Pasó el Señor después del alba siguiente.
-Padre -dijo aquella princesa floral, temblando en su perfumada belleza-, ¿queréis hacerme útil? -Sea, hija - contestó el Señor. Y entonces vio el mundo la primera coliflor.

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