miércoles, 24 de diciembre de 2008

Constelaciones Familiares, Joan Garriga

En el modelo de Bert Hellinger, el paciente exterioriza su imagen de la familia posicionando en el espacio representantes para los distintos miembros de su sistema familiar. Basándose en esta configuración es posible detectar las dinámicas que mantienen los problemas y trabajar con ellas reorientando la imagen inicial hacia otra que siembre impulsos de solución.
Ideas básicas de su trabajo:
- Red de vínculos y Alma familiar.
El sistema que más influye a la persona es la familia y la red de vínculos familiares a la que pertenece.
Los estados anímicos, vivencias, problemas, guiones de vida y destinos de las personas se explican y se resuelven encarando la posición que la persona ocupa en dicho sistema.
No se analiza la comunicación actual de los miembros de la familia, más bien se prefiere identificar las dinámicas de fondo en los modos de comunicación.
Lo más importante y lo que se mira es "lo que vincula en el Alma" -la sexualidad y la violencia-, los asuntos del vivir y el morir.
Por la sexualidad viene la pareja, los nacimientos...tener la vida nos asegura perderla. La violencia también amenaza la vida y la dignidad, y a menudo, conlleva la muerte.
El Alma familiar vendría a ser una fuerza reguladora -comparable a la fuerza reguladora que dirige los procesos físicos de un organismo vivo para mantener su estabilidad-, que reúne y dirige los destinos de las personas que permanecen vinculadas por profundos lazos de lealtad y lo hace conforme a ciertos órdenes y leyes, cuya transgresión acarrea consecuencias fatales en forma de enfermedad, tanto física como psíquica o emocional, e incluso la muerte.
En el Alma Familiar actúa un sentido de lealtad y un amor profundo, muchas veces mágico y ciego, que lleva a los pequeños a asumir cargas y sacrificios con la idea de que beneficiará a los grandes.
Pertenecen al Alma Familiar: hijos, hermanos, padres, tíos, abuelos, tíos abuelos, bisabuelos, y más allá si hubo personas con destino trágico, primeras parejas, etc.
Las leyes del Alma Familiar pretende que todos tengan un lugar de dignidad y respeto y se ajustan a las siguientes ideas:
- El amor no basta, requiere del orden. El orden es sencillo: que los padres sean padres y por tanto los grandes, que los hijos sean sólo hijos y por tanto, los pequeños, que el marido sea marido y la esposa sea esposa, y además que los padres dan y los hijos reciben.
- Este orden se trastoca por situaciones de tipo fallecimientos, ausencias, cambios de roles, personas ignoradas.
- El Alma Familiar no tolera exclusiones u olvidos. El terapeuta se pregunta sobre quién debe ser reintegrado al sistema para que haya paz. La consecuencia de los olvidos es que otros los representarán, a menudo imitando su destino.
- Entre los familiares prima una solidaridad con los sufrientes, los desdichados; y por una especie de amor mágico pretenden liberarlos haciéndose ellos mismos desdichados y sufrientes, en una especie de compensación negativa que dice: "si yo me sacrifico tal vez a ti te vaya mejor".
- También existe en el Alma Familiar una instancia que trata de restaurar el equilibrio entre dar y tomar y ahí tenemos a los que tratan de expiar culpas de otros anteriores.
Gestalt de Vanguardia, pp. 237-241

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