lunes, 5 de enero de 2009

Las dos olitas

Érase una vez una olita pequeñita que vivía muy alegre junto a otras olitas, allí mar adentro. A ella le gustaba mucho saltar y disfrutar de la compañía de sus compañeras. Tenía fama de ser muy alegre y divertida.
Un día por eso de las corrientes marinas, nuestra protagonista se fue desplazando hacia tierra y cuál no sería su desconsuelo cuando observó en uno de sus saltos que las otras compañeras que le precedían terminaban rompiéndose contra el acantilado, o desapareciendo entre la arena de la playa, o, fruto del reflujo marino, eran desplazadas hacia otras costas.
Toda compungida se volvió hacia su mejor amiga que se encontraba asustando a las gaviotas y le dijo:
-Qué ignorante eres. Estás jugando y divirtiéndote sin haberte dado cuenta que dentro de poco, cuando la corriente nos lleve hacia la tierra, desapareceremos para siempre y no nos volveremos a ver.
Y su amiga, la otra ola, le contestó:
-Ignorancia la tuya, que todavía no te has dado cuenta que lejos de desaparecer estaremos juntas para siempre, porque entre todas somos el mar.

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