martes, 12 de mayo de 2009

Mecánica del enamoramiento

- Cuando nos enamoramos filtramos la imagen del otro y la comparamos con el patrón de persona ideal que ya tenemos. Si hay disonancia, la persona exterior la rechaza; en caso contrario comienza el galanteo y el cortejo.
- De ésto no nos enteramos hasta que un buen día la convivencia se complica, el desengaño crece y la confianza se enfría. Surge el síndrome de abstinencia del toxicómano.
Se culpan uno al otro...se vuelve imposible la comunicación.
- Lo que en los primeros momentos necesitamos son motivos para consolidar la nueva convivencia de los dos enamorados:
+ ¿Y por qué tú y no otra?
+ ¿Fuiste un capricho del corazón o un arrebato de mi mente?
+ ¿Seleccioné a un amante que requería mi necesidad?
+ ¿Qué me aportas a la vida? ¿En que me mejoras?
- El reconocer la ausencia de algunas cualidades en mi propia persona es la base inconsciente de la atracción que siento por el otro.
Sé que esto es un riesgo, pues si me siento atraído por lo poderoso y fuerte de la otra persona y ésta cambia de repente por esos avatares de la vida, me exigirá un ajuste importante o un desajuste demoledor. Lo mismo puede ocurrir con el atractivo físico u otros rasgos.
Muchas veces vemos en el otro cualidades que tenía nuestra madre o nuestro padre. Si le colgamos las expectativas que teníamos satisfechas con nuestros padres y ahora las exigimos tendremos problemas. Son sentimientos infantiles que reviven y gritan insatisfechos.
Si se percata de que el otro tiene algún defecto que también lo tenía su padre, tendrá la osadía de empeñarse en cambiar ese rasgo.
- Hoy se valora mucho la gratificación personal. Al escoger al novio o la novia se elige a la persona que satisfaga nuestras necesidades emocionales, sexuales y sociales.
- Más que nunca las personas se sienten despersonalizadas y buscan con ansiedad sentirse personas únicas con su pareja.
- ¿Qué ocurre con esa exigencia ansiosa de satisfacer los deseos, necesidades y expectativas individuales?
¿Y si son los dos los que buscan lo mismo al mismo tiempo?
López, E. Del ¡viva los novios! al ¡ya no te aguanto!

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