viernes, 12 de junio de 2009

Terapeuta humano

Una paciente que me había idealizado al principio de la terapia tuvo dos sueños una misma noche: En el primero se acercaba un tornado y yo la conducía a ella y a otros más para escapar por una salida de emergencia que al final llevaba a un callejón sin salida que terminaba contra un muro de ladrillos. En el segundo sueño ella y yo estábamos dando un examen y ninguno de los dos sabía las respuestas.
Me alegraron estos sueños porque le informaban a mi paciente de mis limitaciones, mi humanidad, mi tener que lidiar, como ella, con los mismos problemas fundamentales de la vida.

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