domingo, 19 de julio de 2009

Eneatipo 3

3. LA VANIDAD. El organizador. Falsificación.

El engaño o la mentira es el pecado capital del “tres”, una personalidad que busca el éxito en todo cuanto hace, para lo cual trata de embellecer y manipular la realidad. El “tres” recurre a un montón de trucos para enmascarar la verdad o para vender sus propias ideas o productos. Es un maestro del arte de la manipulación, que emplea, en lugar de la honestidad, porque está convencido de que las mentiras son un modo de transmitir la verdad, pues considera que es verdadero todo lo que funciona.

La tendencia al engaño, más o menos evidente, puede manifestarse de las siguientes formas:

- La orientación al éxito: el “tres” es instintivo y competitivo por naturaleza, y no le interesan más que los resultados. Sabe imprimir enseguida la marcha adecuada para avanzar, tanto en el campo profesional como en el de las relaciones.

- El arte de la manipulación: se expresa en su instintiva habilidad para suscitar la admiración y el favor de los demás, y para exponer sus proyectos de manera convincente a la hora de conseguir todo tipo de apoyos.

- El pragmatismo: su filosofía de la vida está orientada a la acción, a posiciones y estrategias concretas. Para el “tres” es verdadero lo que es práctico, y no existen verdades objetivas.

- La atracción sexual: esta personalidad se sirve de sus especiales aptitudes sociales y comunicativas para despertar la atención y ganarse las simpatías, convencido de que toda conquista afectiva es un nuevo éxito.

- La ambigüedad. Tendencia a vivir de dos maneras diferentes: la más visible es la orientada al exterior, y está hecha de apariencia, de imagen y de adaptación; la otra tiene que ver con el mundo interior y es más genuina, privada y protegida.

La salida buena de los organizadores consiste en integrar la virtud de la verdad, que se cultiva mediante la práctica de actitudes como las siguientes:

- Ser transparente y jugar con las cartas boca arriba, sin esconderse detrás de la profesión, el cargo o la imagen.

- Ser consciente de las máscaras y trucos que se emplean para manipular al prójimo o a uno mismo.

- Prestar más atención a los sentimientos y las necesidades del corazón, sin proyectarse instintivamente en la acción o en los propios proyectos.

- Saber percibir las diferencias entre la acción y el sentimiento, especialmente en las relaciones interpersonales.

- Reconocer la discrepancia existente entre la imagen pública que se quiere dar y el mundo privado que se quiere esconder.

- No permitir que la eficacia sea el principal criterio para valorar las situaciones y a las personas.

- Afrontar con humildad el misterio de la cruz y el fracaso como senderos hacia la verdad de las cosas, y aprender a decir "me he equivocado, discúlpame".

Busca ser amado por su rendimiento y logros. Competitivo. Obsesionado con la imagen de triunfador y con status comparativo. Maestro de las apariencias. Pueden aparentar ser más productivos de lo que son en realidad. Confunden su ser real con la identidad del trabajo. Lo “tres” evolucionados pueden ser líderes efectivos, buenos presentadores, capitanes de los equipos vencedores.

Los “tres” fueron niños que recibían premios por sus logros y, puesto que eran amados por sus logros, aprendieron a reprimir sus propias emociones y a adquirir el rasgo que les garantizara el amor. La idea era esforzarse mucho para lograr el reconocimiento, asumir posiciones de liderazgo y ganar, siendo muy importante evitar el fracaso. Aparentan optimismo y bienestar, abandonando sus emociones y trabajando para obtener recompensas externas. El trepador, el ejecutivo, la "supermujer" que a todo llega.
Son muy activos y evitan el tiempo libre si no les hace escalar u obtener buenos resultados. Su autoestima depende de su rendimiento. Su vida familiar es de anuncio: "Viajamos juntos, hablamos mucho con los chicos, jugamos a tenis". Interpreta la imagen profesional requerida. Competitivos, pasión por el éxito. Sienten que son sólo lo que aparentan; una mujer puede identificarse con su bonita forma, su modo de vestir (su máscara). Muy perfecto pero alienado. "No sé quien soy, pero lograré lo que me proponga". "Debo ser el mejor para que me tengan en cuenta". Arrogantes, ambiciosos, entusiastas, enérgicos, dominantes, tipo neutro, controlado, frío en las emociones, gestos estudiados. Se encuentra mal en soledad, necesita ser admirada. No pierde las formas, sólo muestra su tristeza en la intimidad.

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