jueves, 23 de julio de 2009

Eneatipo 7

7. LA GULA. El epicúreo-El escapista

El pecado de los "siete" es la destemplanza. No se trata sólo de una avidez limitada a los pecados de la gula, sino de una inclinación general al exceso y a la inmoderación.

El Peligro está en idolatrar el placer, un peligro especialmente presente en la actual sociedad del bienestar, que alimenta la cultura de la gratificación y de la satisfacción inmediata de deseos y apetitos diversos. El pecado de destemplanza puede expresarse a nivel cultural, en la necesidad de asistir a cursos, de vivir nuevas experiencias, de hacer viajes. A nivel físico, en la necesidad de satisfacer al cuerpo con los placeres de la cocina y del sexo. A nivel social, en la exigencia de establecer nuevos contactos, conocer a otras personas y vivir nuevas e interesantes aventuras. Si el “cuatro” tiende a fijarse en sus carencias, el "siete" considera que nunca ha experimentado lo suficiente.

La tendencia a excederse puede manifestarse de las siguientes maneras:

- El permisivismo: orientación instintiva a satisfacer las propias necesidades, concediéndose la libertad de obrar de acuerdo con el deseo del momento

- El narcisismo: amor desmesurado a uno mismo, que puede traducirse en el exhibicionismo y el protagonismo o en la necesidad de aparecer como superior a los demás intelectual o socialmente.

- La seducción: el "siete" puede valerse de su encanto social para resultar agradable y ganarse la benevolencia, el apoyo y la admiración de los demás.

- La falta de perseverancia: el entusiasmo demostrado ante los estímulos y las novedades se traduce en abandono frente a las dificultades; a menudo los "siete" escurren el bulto cuando hay que sacrificarse, ser tenaces y seguir adelante.

- La rebelión: se da en el "siete" una actitud de oposición a la autoridad, especialmente cuando ésta puede turbar su optimismo o ejercer algún tipo de control sobre su libertad y su imaginación.

La salida de los "siete" consiste en interiorizar la virtud de la sobriedad, que se cultiva mediante la práctica de actitudes como las siguientes:

- Valorar cada momento con todo lo que de bueno y creativo puede ofrecer.

- Llevar adelante los compromisos adquiridos, sin buscar evasiones, distracciones o cambios.

- Escuchar al que sufre, sin necesidad de pintar las cosas de color de rosa

- Saber discernir prudentemente las prioridades, sin dejarse llevar por el impulso del momento.

- No imponer el propio ritmo ni el propio humor a los demás, sino saber adaptarse a las circunstancias y a las personas.

- Amar y celebrar la vida y su aspecto gozoso, pero no a expensas del lado oscuro de la existencia.

- Aceptar la enfermedad y las cruces cotidianas como aportación a la propia maduración humana y espiritual.

- Experimentar el silencio y la reflexión como ocasiones para acceder a lo profundo de las cosas y no quedarse en la superficie.

Locuaz seductor, busca el placer, evita el dolor. Gastrónomo, simpático, aventurero pero evasivo del compromiso y de los límites. Abierto, compañero divertido, no termina lo que empieza, hace planes pero no los ejecuta. Vende su proyecto pero embauca a otros para que lo realicen.

Los buenos “sietes” pueden ser buenos teóricos, renacentistas, elegantes y amables.

Los "siete" en su infancia eludieron el miedo escapando por medio de las infinitas posibilidades de la imaginación. Suele haber un padre al que se han revelado. Se acercan a las personas para tratar de atraerlas y desarmarlas con su encanto. Adictos a la planificación y a la diversión. Confunden los proyectos con la realidad, son unos soñadores, unos fantasiosos. No tienen límites y sienten que la vida tampoco los tiene. Ansia de satisfacción. Búsqueda del placer, que es una huida del dolor. Complacientes. Capacidad verbal extrema, charlatanes. Vendedores, embaucadores, tramposos, encantadores; poder de persuasión. "No hay”. La vida es juego. Son bastante payasos y les importa la popularidad. Utilizan la astucia, son listos. Son generosos, nunca renuncian a nada, son dulces. Su lema es "más y . Tipo gozador. Es narcisista, posee gustos exquisitos y una atracción por las experiencias cumbre. Rehúsa el compromiso o si lo hace no suele cumplir, y aunque parece poco fiable suele ser muy responsable en el trabajo y lo hace con gusto.
Es optimista y siempre ve abiertas futuras posibilidades de éxito.

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