jueves, 2 de julio de 2009

Terapia Gestalt, Joan Garriga (3)

+ Compasión y humanidad.
Los principales recursos del terapeuta son su humanidad y su capacidad compasiva, entendida la primera como aceptación incondicional de sí mismo y del otro, y la segunda como el desarrollo de una actitud que desea honestamente lo mejor para sí mismo y para el otro.
Para que haya cambio se requiere tomar posiciones que no encajen con los modelos del paciente y que rompan el status quo, y me parece que facilita este camino tener una visión más profunda del paciente, poder contactar con el foco de dolor del niño, con sus necesidades pendientes, y desde ahí abrir brechas y desembozar los asuntos pendientes que sostienen su problemática.
Pienso que en terapia tiene mucho valor la capacidad de contactarse (aún sea como actitud interna) con el niño sufriente del otro por la razón de que ofrece más opciones de evocación y respuesta y también sobre todo porque le va a facilitar al paciente el contacto con su fuente de dolor, a partir de cuya evitación edificó du máscara. "Es una empatía profunda con los zapatitos histórico con los que aprendió a caminar y de ahí emprender el vuelo de su identidad."
La humanidad la percibo muy relacionada con la convicción interior de hermanamiento con todos los seres vivos y humanos. Se manifiesta en el terapeuta en forma de honestidad, veracidad y transparencia y se podría identificar como el requisito de la congruencia formulado por Rogers.
En términos gestálticos es cuando el terapeuta se vuelve más organísmico y autoapoyado en su propia experiencia soltando las presiones de ser de otra manera. En suma, cuando no hay muchos cuentos que contarse ni falsedades a defender, uno se toma en cuenta por fin a sí mismo y esto que puede a veces no ser gran cosa, es experimentado por el otro como veracidad. Y efectivamente no es gran cosa, sólo humanidad compartida.
En esta descripción del valor de la humanidad está implícita una comprensión del oficio de terapeuta como viaje de exploración y autoconocimiento personal, alejada del modelo médico y técnico.
+ A modo de resumen se me ocurre relacionar estas actitudes y valores con metáforas de personajes que las pueden representar:
- Compasión. La figura de la Virgen María y por extensión el arquetipo genérico de la Madre.
- Humanidad. El hermano, que refiere igualdad, apertura, veracidad y un marchar al lado.
- Fricción. El padre quizá representado por Jesús que por amor no duda en denunciar la hipocresía y enfrentar a los extraviados del Reino de Dios (metáfora, a su vez, del verdadero yo o genuino ser).
- Lo obvio y experiencial. El marciano o niño inocente.
- Creatividad. El director de teatro o el poeta.
- Comicidad. La figura del payaso o cómico que hace aparecer el absurdo de cualquier situación.
Así pues, es el terapeuta alguien que se asienta sobre cuatro patas que encarnan los cuatro arquetipos familiares básicos: Madre, Padre, Hermano, Niño; más dos brazos, uno poético, artístico, escénico, creador de realidades y ebrio de magia y belleza y el otro comediante y farandulero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario