sábado, 15 de agosto de 2009

El cáncer (tumoración maligna)

- Para comprender el cáncer hay que dominar el pensamiento analógico.
- Hay que saber que todo lo que percibimos o definimos como unidad es parte de una unidad mayor y está compuesta de otras unidades. Ejemplo: el bosque, pertenece a un paisaje y está formado de árboles. Un ser humano es parte de la humanidad y está compuesto de órganos.
- Cada organización compleja basa su buen funcionamiento en el sometimiento de sus miembros. Cada unidad está en conflicto entre la vida personal y la supeditación de los intereses de la unidad superior.
- Todo sistema soporta la separación de algunos de sus miembros, pero si se supera el límite el conjunto corre peligro. Por ejemplo: los antisociales en una comunidad.
- La célula cancerosa de pronto cambia de opinión y deja de identificarse con la comunidad. Empieza a desarrollar objetivos propios y a perseguirlos con ahínco. Deja de trabajar para el órgano y comienza su propia multiplicación. Cruza las fronteras morfológicas (inflitración) y establece puestos estratégicos (metástasis).
- Cuando el crecimiento y multiplicación del cáncer es rápido y los vasos sanguíneos no dan abasto para alimentarlas, las células cancerosas prescinden de la oxigenación y pasan a la fermentación que es forma de vida más primitiva, que pued realizar cada célula por sí sola.
- Las células proliferan hasta que terminan consumiendo a la persona, su propio suelo nutricio.
- ¿Por qué la que fuera una excelente célula hace todas estas cosas? Porque como unicelular e libre e independiente, puede hacer lo que quiera, y con su facilidad de multiplicación puede hacerse inmortal. Como miembro de una organización la célula era esclava y mortal.
- Es un proceso próspero cuyo defecto no se descubre hasta tarde: atacar la tierra nutricia acarrea la propia muerte. Aquí reside el trascendental error en el concepto de la realización de la libertad y la inmortalidad.
- La enfermedad del cáncer es expresión de nuestra época y de nuestra ideología colectiva. Nuestra época está caracterizada por la expansión implacable y la persecución de los propios intereses, ideas y objetivos, sin miramientos de las fronteras y utilizando a todos los demás en beneficio propio. La filosofía de nuestro tiempo no conoce otro objetivo que el crecimiento y el progreso, ¿para qué? ¡Más progreso!. La ceguera del hombre de nuestro tiempo no tiene nada que envidiar a la ceguera de la célula del cáncer. Hay que comprender al cáncer para comprendernos a nosostros mismos. Los seres humanos tienen cáncer porque son cáncer.
- Para lograr la expansión económica el hombre utilizó el medio ambiente y hoy comprueba consternado que la muerte del huésped significa la propia muerte.
- El cáncer naufraga por la polarización "Yo o la comunidad". Le falta la conciencia de una unidad mayor y más completa. Sólo ve su unidad y su limitación.
El individuo se limita a su propia mente, marcando la división Yo-Tú. Cuanto más se aisla un ego más pierde la conciencia del todo del que él es una parte. En la medida en que el Yo se aisla, el ser humano pierde la "religio", la trabazón con el principio del Ser. El Ego tiene miedo de la unión con el todo, porque eso supone su muerte.
- El progreso es un objetivo absurdo ya que no tiene un punto final. Un objetivo auténtico sólo puede consistir en una transformación del estado anterior, pero no en la continuación de algo que no existe. Al individuo que está en la cárcel no se le motiva proponiédole otra cárcel; pero la libertad es un paso cualitativamente más importante. El objetivo de la "unidad" (vs. polaridad) sólo puede alcanzarse sacrificando el Yo, porque mientras haya un Yo habrá un Tú y seguiremos en la polaridad. "Para poder vivir en espíritu hay que morir". "El que quiera conservar la vida la perderá".
El mundo islámico condensa el tema en este cuento: "Un hombre llamó a la puerta de la amada. Una voz preguntó: "¿Quién es?" "Soy yo", respondió él. Y la voz dijo: "Aquí no hay sitio suficiente para mí y para tí". Y la puerta siguió cerrada. Al cabo de un año de soledad y añoranza, el hombre volvió a llamar a la puerta. Una voz preguntó desde dentro: "¿Quién eres?" "Eres tú", respondió el hombre. Y la puerta se abrió."
- En la célula cancerosa el núcleo adquiere más y más importancia, y por lo tanto, aumenta de tamaño. Esta alteración del núcleo equivale a la hiperacentuación del pensamiento cerebral egocéntrico que marca nuestra época. Ni el cáncer ni el ser humano han comprendido todavía que buscan en la materia algo que no está ahí, la vida.
- Todas las escuelas iniciáticas enseñan desde tiempo inmemorial el camino opuesto: sacrificar la forma para recibir el contenido o, en otras palabras: morir al Yo para volver a nacer en el Ser. Sobra la pregunta "¿Yo o los otros?", porque el Ser no reconoce al otro, es todo uno. Este objetivo es peligroso para el Ego y tratará de resistirse, siendo más grande, más fuerte, sabio e iluminado.
- Nosotros no podemos redimir nuestro Yo, sólo podemos desprendernos de él y entonces estamos salvados. El miedo a no ser en delante, confirma lo poco que sabemos de nuestro Ser y lo mucho que nos identificamos con el Yo. Y precisamente aquí está la posibilidad de solución de nuestro problema con el cáncer. Cuando aprendemos a cuestionarnos nuestra obsesión por el Yo y nuestro afán de diferenciarnos, y nos decidimos a abrirnos, empezamos a vivir como parte del todo. Entonces comprendemos que el bien del todo y nuestro bien son lo mismo porque somos uno con todo (pars pro toto). Cada célula recibe toda la información genética del organismo.
- El vicio mental reside en la diferenciación Yo y Tú. Se crea la ilusión de que puede sobrevivir como Yo sacrificando al Tú. El remedio se llama amor. El amor cura porque suprime las barreras, deja entrar al otro para formar la unidad, no coloca su Yo en primer lugar sino que experimenta una unidad mayor; el que ama siente con el amado como si fuera él mismo. El cáncer no muestra amor vivido.
- El cáncer es amor pervertido, es amor en el plano equivocado. La perfección y la unión sólo pueden realizarse en el espíritu y no en la materia, porque la materia es la sombra del espíritu.
El cáncer es el síntoma de un amor mal entendido. El cáncer sólo respeta el símbolo del amor verdadero: el corazón. ¡El corazón es el único órgano que no es atacado por el cáncer!
La enfermedad como camino

1 comentario:

  1. Me gusto la analogía entre la sociedad y el cáncer, gracias Luis

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