lunes, 24 de agosto de 2009

Teoría paradójica del cambio

- Ni en la psicología humanista, ni en la gestalt, ni en la psicoterapia, ni en la sensibilización, buscamos que la persona cambie.
- Si partimos de que la persona "tiene que" cambiar algo, estamos yendo en contra de nuestro marco teórico, de nuestra filosofía humanista.
- Los gestaltistas afirmamos que la persona está bien, sólo tiene bloqueos a su conciencia, por lo que la ayuda es para que sea más ella misma y desbloquee aquello que fue una interrupción en su auténtico ser.
- El cambio por sí mismo es una manipulación, una tortura de sí, que provoca una división entre la parte "sana" y la "enferma".
- Violentar el cambio provoca que la persona se viva confundida, devaluada, desposeída de sí misma y con un dolor innecesario.
- Se trabaja sobre la parte que no quiere cambiar con un presupuesto de que debe tener muy buenas razones para no hacerlo. El contacto con lo que no está fluyendo es un acto de valentía por el dolor que implica y en nuestra sociedad se valora más la comodidad.
- La gestalt propone el contacto estable, profundo, permanente y constante con las áreas que están obstaculizando el fluir. El contacto per se, dará algunas claves antes desconocidas. No es magia, es un trabajo serio donde la persona se involucra un apertur y perseverancia.
- Paradójicamente, al no buscar el cambio, se da una transformación en la forma que funciona la persona. Se incrementa la aceptación y con ello la estima; se echa a andar el proceso natural de desarrollo y la persona va siendo cada vez más ella misma con la consecuente satisfacción que implica.
- Es importante que el sensibilizador no promueva lo que el ambiente: la autoexigencia.
- Que el sensibilizador sea capaz de aceptar realmente a la persona, que facilite la autocomprensión, que establezca una relación de buena calidad.
Myriam Muñoz

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