viernes, 4 de septiembre de 2009

Bien y mal

- Si en la sombra hemos descubierto la acción de la sombra, ésta debe su existencia a la diferenciación del ser humano entre Bien y Mal., Verdad y Mentira.
- La sombra contiene todo aquello que el ser humano consideró malo; luego la sombra tiene que ser mala. Según esta lógica aparente hay que combatir y eliminar la sombra, cosa que no funciona.
- Bien y Mal son dos aspectos de la misma unidad y, por lo tanto, interdependientes para la existencia. Quien alimenta el Bien alimenta inconscientemente el Mal.
- En el A.T. se menciona a la primera criatura humana, Adán -andrógino- no está sometido a la polaridad, todavía no está sometido a una pareja de elementos contrapuestos.
- El tema de la dualidad está planteado en la forma de dos árboles, el de la vida y el de la ciencia del bien y del mal; la Creación es separación y división; la luz y las tinieblas; tierra y agua; sol y luna; etc.
- Dios sumió en un profundo sueño -imagen de pérdida de conciencia- a Adán, quien era una criatura completa y sana y de su costado (del hebreo "tselah", de la familia de "tsel" = sombra) forma la compañera. El individuo completo y sano es dividido en dos aspectos diferenciables llamados hombre y mujer.
- Esta división hace posible la intervención de la Serpiente. Los humanos abren los ojos a la polaridad y descubren el bien y el mal, pierden la unidad (la conciencia cósmica) y obtienen la polaridad (discernimiento); por eso tienen que abandonar el Paraíso, el Jardín de la Unidad, y caer el mundo polar de las formas materiales.
- Los mito de todos los pueblos y todas las épocas conocen este tema central de la condición humana y lo presentan en imágenes similares.
- El pecado de ser humano consiste en su separación de la unidad. Del verbo griego "Hamartanein" = "no acertar en el punto", "errar el tiro". Una conciencia polar no puede dar en el punto, en la unidad. Ello hace más comprensible el concepto cristiano de pecado original.
- El pecado original nada tiene que ver con el comportamiento concreto del ser humano. El pecado no es el polo negativo de la polaridad, sino la polaridad en sí. El pecado no es evitable: todo acto humano es pecaminoso. El mundo polarizado es diabólico, o sea, pecador. no existe posibilidad de cambiarlo.Esta polaridad obliga al ser humano a caminar entre elemento opuestos, hasta que lo integra y asume todo, para volver a ser "perfecto como perfecto es el Padre que está en los cielos".
- La polarización cristiana del Bien y del Mal como opuestos, condujo a rebajar a Dios, como máximo representante del Bien frente al Demonio; con lo que Dios pierde su fuerza salvadora, su unidad. Se le convirtió en parte, no en el Todo.
- La redención de los pecados es el anhelo de unidad, pero anhelar la unidad es imposible para el que reniega de la mitad de la realidad: pecado, culpa.
- El ser humano es pecador, es culpable, pero precisamente esta culpa lo distingue, ya que es preda de su libertad. La culpa del ser humano es de índole metafísica y no se origina en sus actos: la necesidad de tener que decidirse y actuar es la manifestación física de su culpa.
- Sabemos qué gran reto supone para muchos cuestionar el principio, considerado ortodoxo, de hacer el bien y evitar el mal. Tratar de escapar al pecado haciendo el bien es repudiar el polo opuesto. Ésto conduce a una falta de sinceridad.
- Para lograr la unidad hay que ser conscientes de que la polaridad está en todo, sin miedo reconocer la conflictividad del Ser, para poder unificar lo opuestos en nosotros. No se nos manda evitar sino redimir asumiendo.
- El secreto del mal reside en que en realidad no existe. Por encima de toda polaridad está la Unidad que llamamos "Dios" o "Luz". Y la "Luz" existía antes de todo.
- El mal es un producto artificial de nuestra conciencia polar, al igual que el tiempo y el espacio. El pecado, el mal no tiene existencia propia.
- Llamamos conciencia a todas las propiedades y facetas de las que una persona tiene conocimiento, es decir, que puede ver. La sombra es la zona que no está iluminada por la luz del conocimiento y, por tanto, permanece oscura, es decir, desconocida. Sin embargo, los aspectos oscuros sólo parecen malos y amenazadores mientras están en la oscuridad. La simple contemplación de los contenidos de la sombra lleva luz a las tinieblas y basta para darnos a conocer lo desconocido.
- La contemplación es la fórmula mágica para adquirir conocimiento de uno mismo.
- El supremo objetivo del ser humano -podemos llamarlo sabiduría o iluminación- consiste en contemplarlo todo y en reconocer que bien está como está. Ello presupone el verdadero conocimieto de uno mismo. Mientras el individuo se sienta molesto por algo, mientras considere que algo necesita ser cambiado, no habrá alcanzado el conocimiento de sí mismo.
- Tenemos que aprender a contemplar las cosas y los hechos de este mundo sin que nuestro ego nos sugiera de inmediato un sentimiento de aprobación o repulsa. Cada valoración nos ata al mundo de las formas y preferencias. Mientras tengamos preferencias no podremos ser redimidos del dolor y seguiremos siendo pecadores, desventurados, enfermos.
- El ser humano sigue, pues, engañado por un espejismo: cree en la imperfección del mundo y no se da cuenta de que sólo su mirada es imperfecta y le impide ver la totalidad.
- Tenemos que aprender a reconocernos a nosotros mismos en todo y a ejercer la ecuanimidad.
- Una vez que nos hayamos imbuido de ambos polos, podremos encontrar el punto intermedio y desde aquí empezar la labor de unificación de los opuestos.
- Cuando el ser humano encuentra su propia ley en sí mismo ésta lo desvincula de todos los demás. La ley más íntima de cada individuo es la obigación de encontrar y realizar su verdadero centro, es decir, unificarse con todo lo que es.
- El instrumento de unificación de opuestos se llama amor. El símbolo de este amor que todo lo abarca es el amor con el que Dios ama a los hombres.
La enfermedad como camino

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