viernes, 18 de septiembre de 2009

Causa eficiente y causa final

- Para el ser humano se ha convetido en algo completamente natural interpretar de forma causal todos los procesos perceptibles y construir largas cadenas causales en las que causa y efecto tienen una inequívoca relación.
- El afán del ser humano por explicar el mundo por la causalidad ha provocado mucha confusión y controversia en la historia del pensamiento humano.
- Desde Aristóteles el concepto de la causa se ha dividido en cuatro categorías: eficiente, material, formal y final.
- La causa final fue la base de las ciencias filosóficas, de las que las ciencias naturales se han mantenido rigurosamente apartadas, en virtud del modelo causal energético -causa eficiente- adoptado por éstas. Para las leyes naturales lo procedente era regirse por una fuerza o impulso. Y las ciencias naturales se adscribieron a una ley causal gobernada por un impulso energético.
- El pensamiento causal de las ciencias naturales busca la causa en el pasado, mientras que el modelo de la finalidad la sitúa en el futuro.
- La variante energética permite establecer una relación de efecto mecánico, por lo que se refiere siempre al plano material, mientras que la causalidad final maneja motivaciones o propósitos que no pueden asociarse a la materia sino sólo a la mente.
- Las polaridades son las siguientes:
+ Causa eficiente = pasado, materia y cuerpo.
+ Causa final = futuro, espíritu y mente.
Ambas posibilidades no se excluyen sino que se complementan.
- Los procesos materiales deben empujar por un lado y la figura final atraer desde el otro lado, para que en el centro pueda producirse una manifestación.
- La causalidad requiere como condición previa una linealidad en la que pueda marcarse un antes o un después con respecto al efecto. La linealidad, a su vez, requiere del tiempo y esto precisamente no existe en la realidad.
- El tiempo es un fenómeno de nuestra conciencia que nosotros proyectamos al exterior. Luego creemos que el tiempo puede existir con independencia de nosotros. A ello se añade que nosotros imaginamos el discurrir de tiempo siempre lineal y en un solo sentido. Creemos que el tiempo corre de pasado a futuro y pasamos por alto que en el punto que llamamos presente se encuentran tanto el pasado como el futuro.
- Ahora bien, por la geometría sabemos que en realidad no hay líneas paralelas, que, por la curvatura esférica del espacio, toda linea recta, si la prolongamos hasta el infinito, acabará por cerrarse en un círculo.
- La causalidad fluye también en ambos sentidos, hacia cada punto, lo mismo que el tiempo.
- Cuando nosotros llegamos a comprender que ni el tiempo ni la linealidad existen fuera de nuestra mente, el esquema filosófico de la causalidad absoluta queda un tanto quebrantado.
- El concepto de la causalidad puede ser viable, en el mejor de los casos, en la vida diaria como mecanismo auxiliar del pensamiento pero es insuficiente e inservible como instrumento para la comprensión de cuestiones científicas, filosóficas y metafísicas.
- En el mundo polarizado, la causalidad, o sea, una perspectiva de nuestro conocimiento para interpretar procesos, es la forma de pensar del hemisferio cerebral izquierdo. El hemisferio derecho, sin embargo, prescinde de la causalidad, ya que piensa analógicamente.
Sólo las dos juntas -causalidad y analogía- pueden establecer un sistema de coordenadas con el que podamo interpretar coherentemente nuestro mundo polar.
- Mientras la causalidad revela relaciones horizontales, la analogía persigue los principios originales en sentido vertical, a través de todos los planos de sus manifestaciones.
La analogía no busca una relación de efecto sino que se orienta a la búsqueda de la identidad del contenido de las distintas formas. Si la causalidad del tiempo se expresa por medio de un "Antes/después", la analogía se nutre del sincronismo del "siempre-cuando-entonces".
- La incapacidad de la ciencia para el pensamiento analógico la obliga a volver a estudiar todas las leyes en casa uno de los planos...La analogía desplaza el punto de vista noventa grados y pone las formas más diversas en una relación analógica al descubrir en todas ellas el mismo principio original.
- La óptica analógica divide el mundo en componentes arquetípicos y contempla los diferentes modelos que pueden construirse a partir de los arquetipos. Estos modelos pueden encontrarse analógicamente en todos los planos de los fenómenos aparentes, así arriba como abajo.
- Si las ventajas de la causalidad se encuentran en el terreno de lo funcional, la analogía sirve para la manifestacion de las relaciones esenciales.
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