martes, 29 de diciembre de 2009

Etapas en la formación de una pareja

- La interacción basada en la identificación es muy común en la primera etapa de la relación de pareja: la de la selección y adhesión, que se inicia con el contacto.
- Luego aparecen las diferencias. Si A y B no son lo suficientemente maduros y tolerantes, estas diferencias los llevarán a antagonizar, a tener conflictos.
- En este momento la relación puede terminar por intransigencia ante los contrastes o por la represión de las opiniones y visiones del mundo personales para evitar conflictos que deterioren la relación -lo que paradójicamente ocurre por falta de comunicación-.
- Si A y B son lo suficientemente maduros y tolerantes empezará un intenso proceso de enriquecimiento. Las personalidades más dependientes pueden dejarse invadir por las más fuertes en una influencia unilateral, ocasionando una despersonalización y haciendo que el dependiente copie y mimetice al fuerte. Pero, si esto no ocurre, sino que hay un intercambio de influencia bilateral, se iniciará la etapa de consolidación y cohesión, que es la segunda etapa de la relación de pareja.
- La segunda etapa es un periodo largo y enriquecedor en el cual negociarán y establecerán acuerdos en aquellas situaciones en las que la curiosidad y la tolerancia no han sido suficientes. Si se realiza respetando las posiciones del otro, la negociación generará una nueva manera de hacer las cosas que será propia del vínculo y donde eso que llamarán "nuestra forma de hacer" no atentará contra la individualidad de cada uno de ellos. Este elemento es el más importante de la segunda etapa, el encuentro.
- En la tercera etapa las dos personas que ya se encuentran acopladas más o menos armónicamente comienzan a explorar el mundo como una unidad. Se enfrentan a nuevas experiencias y las asimilan, experiencias que no forman parte de la historia de ninguno de ellos. Son vivencia que ocurren al estar juntos, que profundizan su conciencia de pareja. En este momento ocurre la intimidad del alma por evolucionar juntos. A y B generan propuestas e ideas novedosas. La relación entra en la etapa de redefinición y maduración cada vez que sea necesario, para recomenzar el ciclo y ser una pareja duradera.
- Puede ocurrir que uno de ellos se reprima sus emociones o calle sus opiniones para evitar conflictos; o que uno de ellos con una personalidad débil y poco estructurada renuncie a su visión del mundo para adoptar la del otro. En este caso entrará en un estado de confluencia en el cual será absorbido por su pareja y no tendrá más opiniones y gustos que los de su compañero, tampoco aportará nada más que un sentimiento de frustración y una profunda soledad, y el otro se habrá quedado sin interlocutor y a solas con una empobrecida réplica de sí mismo.
Amores que duran...y duran...y duran

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