miércoles, 24 de febrero de 2010

Cuentos orientales

- En todas las tradiciones espirituales de Oriente, tanto religiosas como filosóficas, el cuento ha sido -y es- uno de los elementos de enseñanza más precisos y preciosos que existen.
- Tal vez el término cuento no sea muy adecuado para este tipo de breves narraciones que desde luego poco tienen que ver, tanto en
estructura como en significado, con nuestro legado mítico occidental, ya que mientras que el contenido (personajes y escenarios) de nuestros cuentos en Europa gira casi exclusivamente en torno al concepto de "VIAJE INICIÁTICO", en Oriente, estas historias muestran una función bien distinta.
- Los elementos clásicos del viaje iniciático son: crisis de la situación establecida, confrontación entre el bien y el mal, pruebas a vencer, logro a conquistar, proceso de transformación del protagonista de persona normal a héroe y establecimiento de nuevo orden. Es decir, un esquema más o menos reconocible y fácil de rastrear en todos o en algunos de sus componentes.
- Los cuentos orientales tienen una virtud particular precisa: la de "ILUSTRAR UNA SITUACIÓN" en la que se muestran determinadas actitudes y comportamientos que aluden o bien a estados psicológicos, o bien a etapas de la búsqueda espiritual.
- Muchas de ellas se refieren al daño que produce el peso de las CREENCIAS en el ser humano, y por tanto a la necesidad de adquirir la "percepción correcta", es decir, la capacidad de percibirse a sí mismo y percibir al mundo tal como es y no tal como somos, significando esta adquisición la antesala del conocimiento real.
- Con frecuencia, en estas historias se abordan distintos ASPECTOS MORALES donde se resaltan conductas que parten de una posición ética insobornable y que muestran de un modo rotundo los más sobresalientes valores humanos en su máxima expresión.
- El factor mas importante es que tienen el poder de provocar en la conciencia un impacto capaz de situar al oyente o al lector en un ESTADO DE COMPRENSIÓN MÁS ELEVADO, brindándole la oportunidad de sentirse REFLEJADO de un modo directo en una situación concreta donde puede reconocerse. Éste ha sido el motivo de que este tesoro de sabiduría haya pervivido durante siglos con absoluta frescura y vigencia.
- Otro aspecto a destacar es la aparición habitual de los personajes del maestro y el discípulo. Esto se debe a que en muchas ocasiones se trata de anécdotas reales que, por su capacidad de "ilustrar una situación", han sido transmitidas a lo largo de los siglos, y que además ofrecen una magnífica oportunidad al lector de situarse en una posición de aprendizaje.
- Estos cuentos presentan varios niveles de lectura que se adecuan al estado interior del lector -tanto psicológico, moral o espiritual- y que pueden proporcionarle a cada cual un tipo de enseñanza acorde con su particular capacidad y entendimiento.
- En lo que se refiere a encontrar las fuentes de estas historias, hay que señalar que en su gran mayoría es sencillamente imposible. Lo mismo aparecen en la tradición sufí que en chistes regionales; tanto en la enseñanza budista como en el hinduismo; tanto en China, al amparo del taoísmo, como a la sombra de los monasterios zen del Japón; igual en los zocos del norte de África como en los bazares de Estambul; lo mismo entre los rabinos de Jerusalén o los monjes del monte Athos que en los mercados sirios o persas; tanto en las estepas de Mongolia o Kurdistán como en las nevadas cumbres del Tíbet.
- Asimismo, tampoco pueden ser datadas con un mínimo de rigor, pues al pertenecer principalmente a tradiciones orales, se pierden en un pasado indefinido. Bien es cierto que muchas de ellas poseen, por ejemplo, un claro componente budista o sufí, pero no se puede asegurar que no tengan un origen anterior y que posteriormente fueran asimiladas por estas corrientes de pensamiento.
- Respecto a nuestra selección de historias, es obvio que ésta responde a un particular criterio personal, pero no es menos cierto que la mayoría de las que podrán leer en las páginas siguientes son consideradas como imprescindibles en sus respectivas tradiciones por su potente capacidad de transmisión, así como por la calidad de su contenido de enseñanza. Por este motivo, muchas de ellas serán familiares para el público conocedor de este tipo de literatura, aunque hemos procurado que otras sean prácticamente inéditas. Como el lector observará, se ha omitido en la redacción, dentro de lo posible, toda referencia que pudiera identificar los cuentos con una determinada cultura, religión, época o lugar geográfico; esto obedece, de un modo deliberado, al propósito de que fuera el mensaje el protagonista absoluto, tratando además de evitar que se pudieran establecer referencias preconcebidas con determinadas culturas o tradiciones.
Sólo nos queda desearle una lectura amena y enriquecedora. Ojalá estas sencillas historias sean capaces de hacerle llegar todo el enorme caudal de sabiduría que ocultan bajo el disfraz de lo anecdótico y lo cotidiano, y que puedan servirle como un valioso -y hermoso- instrumento de trabajo interior en cualquiera de sus aspectos psicológico, ético o espiritual.
Sebastián Vázquez

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