jueves, 11 de febrero de 2010

El ritual de los indios Cherokee

El paso de la infancia a la juventud.
Cuando el niño empieza la adolescencia, su padre lo lleva al bosque, le venda los ojos y se va, dejándolo solo.
Él tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda hasta que los rayos del sol brillen de nuevo en la mañana.
Él no puede pedir auxilio a nadie.
Una vez que sobrevive toda la noche, él ya es un hombre.
Él no puede platicar con otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta.
El niño está, naturalmente, aterrorizado.
Él puede oir toda clase de ruidos...bestias salvajes que rondan a su alrededor, lobos que aúllan, quizá algún humano que puede hacerle daño...
Escucha al viento soplar y la hierba crujir, sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que es la única manera en que puede llegar a ser hombre.
Por último, después de esta horrible noche, aparece el sol y el niño se quita la venda. Es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre no se ha ido, ha velado toda la noche en silencio, sentado en un tronco para proteger a su hijo de peligro, sin que él se de cuenta.

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