lunes, 1 de febrero de 2010

Entrevista, cierre proceso

Realizo la típica sesión de cierre siempre que me es posible: cuando parece que la terapia no da más de sí, o cuando claramente el objetivo no está conseguido o el problema solucionado, o cuando nuevas circunstancias vitales ponen al cliente en la tesitura de dejar la terapia o, al menos, aplazarla por un tiempo, y el cliente puede preverlo.
El único criterio que me parece útil para la revisión es la satisfacción de la demanda del cliente.
También puedo ver si aquellas impresiones que registré al inicio han estado presentes hasta el final...
También puedo ver qué descuidé, o que forcé, en qué me adelanté o en qué me quedé atrás, etc.
Pero lo que más me interesa es centrarme en un feedback mutuo.
Por mi parte, le hago al cliente una devolución: recursos y limitaciones.
Más que el resultado, me interesa el proceso en sí o, por decirlo de manera más específica, la relación.
"Cuando ésta funciona y se desarrolla con fluidez (lo cual no significa que no haya atascos ni conflictos, sino que éstos se abordan), cuando la relación se desarrolla con transparencia y claridad, todo o casi todo puede hacerse".
Creo que la forma como acaba una terapia está muy directamente relacionada con la dirección en que se ha desarrollado el proceso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario