martes, 2 de marzo de 2010

Actitudes en Gestalt

- Emociones, cuerpo, cognición y relaciones son temas muy estudiados en la Terapia Gestalt; pero las actitudes no.
- Desde e punto de vista de la Psicología General, una actitud está formada por:
+ un componente cognitivo (una creencia)
+ un componente emocional o afectivo, y
+ un componente dirigido a la ación: impulso o tendencia.
Por ejemplo: una actitud racista.
Tiene creencias en que el otro, por ser diferente es peligroso o tiene menos valor, acompañada de emociones como el miedo, la desconfianza y el odio; y por la tendencia a despreciar al otro, a rechazarlo, a vigiarlo y a no darle lugar.
- Cuando se produce una sinergia entre un pensamiento y una emoción aparece normalmente un tercer ingrediente: el impulso o la tendencia, de manera, además, bastante automática o ciega.
Cuando se le muestra este automatismo al cliente le cuesta mucho trabajo comprender que las cosas puedan ser de otra manera, o que él pueda actuar de otra manera, le parece algo natural en él e incluso llega a descalificar a los que piensan o actúan de otra manera.
- Es en la práctica donde nos encontramos con la enorme dificultad de cambiar actitudes, no como objetivo, sino como un cambio necesario para que el cliente pueda salir del atolladero en que se mete una y otra vez.
- No basta con revisar emociones y creencias. Hay algo más arraigado en el cliente, UNA TENDENCIA A CONDUCIRSE POR LOS CAMINOS TRILLADOS O A DISCURRIR POR LOS RAÍLES DE SIEMPRE, QUE RESULTA MUY DIFÍCIL "DESARRAIGAR". Hay algo que podemos llamar "la impronta profunda".
- Ejemplo:
Cuando alguno de mis padres me atendía, siendo yo pequeño, lo hacía con notable sufrimiento, suyo y mío. A veces pagaba un alto precio, del tipo que fuera, para proveer mis necesidades. Yo aprendí a vivir con cierto dolor al contacto íntimo.
Con independencia de que esto pueda reflejarse en la creencia con caracteristicas de introyecto "el amor es sacrificio", aquí hay algo más. La creencia se reflejará también como juicio de valor. El sufrimiento se convertirá así en prueba de validez profunda del verdadero amor. A esto es a lo que me refiero como "impronta profunda", o como "raíles arraigados".
- Desarraigar una actitud no quiere decir nada como amputarla, eliminarla o suprimirla, sino flexibilizarla, es decir, encontrar alternativas de pensamiento o acción. Que su manera de reaccionar hasta hoy deje de ser la única, no que pretenda arrancarla de su persona.
- Una actitud sólo puede cambiarse cuando pueden reconocerse sus tres ingredientes, la conexión entre ellos, especialmente la conexión entre introyecto, valor y emoción, en la forma que he descrito anteriormente, y se trabaja con todo ello de manera conjunta.
- Desde el punto de vista práctico, una vez identificada la tendencia, lo importante es:
1. Encontrar qué la activa, ante qué o ante quién se activa, cuál es el gatillo que dispara la tendencia, y cómo ocurre. El proceso de darse cuenta es imprescindible
2. La atención a lo corporal. Todo impulso tiene una base corporal. Muchos movimientos son sutiles y otros se quedan en tensiones.
3. La conexión entre actitudes y pautas de relación manipulativa. Trabajar sobre la forma como el cliente manipula, encontrar a qué necesidad trata de responder de forma neurótica.
- En todo caso, el asunto de las actitudes es hoy por hoy una zona oscura en la Gestalt, poco trabajada o poco desarrollada.

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