martes, 5 de octubre de 2010

Terapeuta competente

- Lo más específico de la terapia gestáltica no es ni una teoría ni una técnica, sino una actitud. Esta actitud es una determinada manera de ponerse frente al otro, que implica una cosmovisión.
- Aplica tanto al ser persona como al hacer terapéutico. Al final de cuentas, es la congruencia de Rogers, lo más curativo del proceso terapéutico.
- Lo más genuino de la terapia gestáltica fritziana es la transmisión por contagio de la actitud de intento de veracidad hacia uno mismo, hacia el otro y hacia la experiencia en curso. Lo cual no niega otras posibles aportes.
- Esta actitud es análoga: tiene el mismo tipo de sustancia y estructura que las religiones esotéricas o disciplinas espirituales que buscan el autoconocimiento y el conocimiento del mundo.
Perls decía que no había descubierto nada, más bien había reorganizado algo que ya estaba presente.
- Es una combinación entre soltar y estar ahí, de concentración y entrega, de no rechazar y no engancharse, de poner corazón a los pensamientos y acciones, de sostener lo propio al tiempo que uno está en contacto y mirando a ese otro.
- Una gestalt centrada en la actitud no es ni la de la Costa Este (más teórica), ni la de la Costa Oeste (más experiencia), aunque ambas aporten.
1.- Su interés no va por una teoría de lo humano sólo psicológica. Por ejemplo, en lugar de apoyarse en la Teoría del Self, opta por visiones más amplias del hombre y del proceso de transformación personal. Incluso, considera que en un momento dado, lo teórico puede eclipsar la experiencia.
Claudio Naranjo ha caracterizado esta gestalt como "experiencialismo ateórico", como un "intuicionismo que se reconoce como tal".
Otro ejemplo: Las polaridades son a la vez un sujeto teórico y una técnica. Miradas como sujeto, desde el taoísmo y el budismo, adquieren una perspectiva distinta que le da mayor fondo y paradójicamente, como técnica es más amplia y eficaz.
- Naranjo resume la actitud en tres pilares fundamentales: presencia (capacidad de estar aquí y ahora), la conciencia o awareness (darse cuenta o estar despierto) y la responsabilidad (autor y actor).
2.- Por otra parte, la gestalt de la actitud, no es es sólo un enfoque psicoterapéutico, sino una filosofía de vida. Y es menos indulgente respecto al enmascarmiento emocional como flotador de la falsedad.
- La verdadera revolución de Perls no fue ni teórica ni técnica, sino actitudinal.
Lo que Fritz nos dejó es una manera de ser terapeuta tal como uno es como persona, una manera de ponerse frente al otro con toda la carga de lo que uno es; siempre complementado con la honestidad y la responsabilidad.
Una rotura de la barrera entre lo personal y lo profesional. Una fe inocente y descarada en la autorregulación organísmica, en que lo más "verdadero" es, siempre que consigamos verdaderamente entender lo verdadero, la mejor de las opciones, tanto personal como profesionalmente.
Una actitud -como disposición de ánimo- donde lo genuino se acerca a lo presente y éste como una expresión sublime de la vida. Lo que sucede aquí y ahora es un microcosmos que contiene la historia de la persona -sus huecos, sus traumas, sus potencialidades dormidas o nacientes, su futuro). No como quien tiene una "bola de cristal", sino la capacidad entrenable de detectar una semilla que podría convertirse en fruto en la persona, pareja, grupo o institución.
- La actitud gestáltica es ponerse frente al otro que en una síntesis de cuatro elementos fundamentales: un enfoque simpático de la relación, conciencia de carácter, actitud meditativa y transparencia. Además de la trilogía de Naranjo, que incluye al terapeuta como al paciente y resulta más general.
El enfoque simpático
Fritz distinguía entre enfoque empático (cuando el terapeuta se ocupa de lo que ocurre en el cliente), enfoque apático ( cuando el terapeuta no está ahí como persona, propio del psicoanálisis) y enfoque simpático (cuando el terapeuta se incluye en el campo de la atención).
Entonces, el terapeuta es un profesional entrenado en manejarse en el contacto con el otro sin perder el contacto consigo mismo, ni con la relación.
Ouspensky y Gurdieff, en la tradición del cuarto camino, con sus raíces sufíes y esotéricas, a esa actitud la llaman "estar en el trabajo" esencial de la vida de perfeccionar la conciencia. A su "atención" nosotros la llamamos "awareness", obviamente con sus diferencias.
Castaneda llama a esto la "mirada panorámica" y significa otra manera de "atención flotante".
Conciencia de carácter
"El eneagrama es el instrumento clínico más poderoso que yo he conocido en los últimos ya trece años".
Actitud meditativa
Tener en cuenta que cuando digo "yo soy" no es lo único que soy.
Somos cuerpo, cognición, corazón y "algo más". Donde "el todo es mayor que la suma de las partes".
Naranjo habla de la gestalt como una meditación interpersonal, como llevar lo transpersonal (la vivencia de ser más que un ego) a lo interpersonal.
Transparencia
Veracidad hacia la propia experiencia.
Uno es lo que es a cada momento, y eso no es ni bueno ni malo, es real.
La enfermedad es el disfraz que elejimos para "dejar de ser", para dejar se sufrir, eso creímos. Pensarnos como producto y no como proceso -en voz de Rogers-. Y, como consecuencia, vivir inconscientemente con la idea de que hay una "buena" y una "mala" manera de pensar, sentir, actuar. Habernos tragado la visión dual del mundo y de nosotros. Invalidarnos moralmente en automático, meternos la pierna al intentar caminar.
Ponerse frente a alguien es ponerse frente a sí mismo. Un terapeuta gestáltico lo es porque sabe más de sí mismo, de sus trampas. Al hacerlo adquiere una capacidad panorámica para ver las del otro. Si a esto añadimos un corazón compasivo -limpio y blando- se puede dar luz a la parte luminosa del otro, que se fortalece para ir aprendiendo de forma autónoma.
Albert Rams
Clínica Gestáltica, pp.87-101

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