domingo, 23 de enero de 2011

Enajenación del individuo

El alba del siglo XX despuntó al escuchar el eco de los profetas que alzaron sus voces en la centuria del XIX para proteger al individuo de la enajenación: en uno fue la defensa contra la ciencia que reduce al hombre a una fórmula; en el segundo fue la lucha contra la técnica y el trabajo inhumano que transforma al ser humano en un tornillo de la gran máquina; en el tercero apareció el enfrentamiento contra la moral de los esclavos que torna al individuo en un camello, en una bestia de carga. Al calce, estos personajes son: Sören Kierkegaard, Karl Marx y Friedrich Nietzsche.
Desde entonces, tres palabras brillan como estrellas en el firmamento del siglo XX: conciencia, existencia y compromiso.
Los albores del tercer milenio denuncian un fracaso: la injusticia; y anuncian un logro: la autorrealización de los más desesperanzados, en voz de Marcel. De la autorrealización ahora hay que pasar a la nosrealización.
[...]
Para el creyente, su modo de vivir es una profesión de fe en el valor del otro como persona. El siglo XX fue el siglo de la existencia. El siglo XXI será el de la presencia.
Jarquín, M.

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