lunes, 31 de enero de 2011

Inconsciente espiritual, Ontología

- El inconsciente no se compone únicamente de elementos impulsivos, tiene así mismo un elemento espiritual.
- La Logoterapia es "una psicoterapia a partir de lo espiritual", como un campo distinto e independiente de la esfera de lo psíquico.
- El verdadero y propio ser hombre es precisamente -muy al contrario del concepto psicoanalítico- un no ser impulsado; se trata más bien, para decirlo con Jaspers, de un ser que decide o, un poco en el sentido de Heidegger y también de Binswanger, de un "ser ahí"; en el sentido analítico-existencial de Frankl es un "ser responsable": ser existencial.
El ser hombre propiamente comienza allí donde deja de existir el ser impulsado, para a su vez cesar cuando cesa el ser responsable. Se da allí donde el hombre no es impulsado por un ello, sino que hay un yo que decide.
- Frente a la facticidad psicofísica es menester despertar la conciencia de libertad y responsabilidad (lo propio del hombre).
- El hombre también es un "ser separado", existe como individuo. ¿Y qué hay en su centro? Max Scheler concibe la persona como portadora o soporte, pero también como centro de actos espirituales. De la persona proceden los actos espirituales y también es el centro espiritual en torno al cual se agrupo todo lo psicofísico.
- Sólo a partir de lo espiritual el ser humano es un ser integrado: sólo la persona espiritual viene a fundar la unidad y totalidad del ente humano -corpóreo-anímico-espiritual-. Esta triple totalidad es lo que constituye al hombre entero.
- Respecto a la ESTRUCTURA ONTOLÓGICA hemos dado preferencia a una conformación estratificada de círculos concéntricos. Más que escalonada verticalmente -inconsciente-preconsciente-consciente-
La combinación de la imagen estratificada con la escalonada nos ofrece una CONSTRUCCIÓN TRIDIMENSIONAL. En el eje (no núcleo) de la persona está lo espiritual, luego las capas psíquica y la física en la periferia. Las tres atraviesan el consciente, el preconsciente y el inconsciente.
De este modo, tanto dentro del eje personal como en las capas psicofísicas cualquier manifestación aislada puede tener lugar ya en el plano consciente, ya en el preconsciente o inconsciente.
- La verdadera persona profunda, es decir, lo espiritual-existencial en su dimensión profunda, es siempre inconsciente. Es una realidad de ejecución de actos espirituales que no puede ser reflexionada y sólo existe en sus realizaciones o, dicho de otro modo, como "realidad de ejecución". La existencia propiamente dicha es por consiguiente irrefleja al ser irreflexionable, y por ello tampoco puede ser objeto de análisis. De hecho, cuando decimos "análisis existencial", jamás queremos decir análisis de la existencia, sino, como ya lo hemos definido, "análisis sobre la existencia".
- De lo dicho se desprende que: justamente el centro de la persona es inconsciente en su profundidad (la persona profunda). Con otras palabras, el espíritu es, en su origen, espíritu inconsciente. Pongamos por ejemplo lo que sucede en el ojo. Del mismo modo que en el lugar de origen de la retina, donde entra el nervio óptico, la retina tiene su "punto ciego", así también el espíritu, donde tiene su origen, es ciego a toda autocontemplación y autorreflexión; allí donde es "él mismo", donde tiene su origen, es inconsciente de sí mismo.
- Pero no sólo en su origen, no sólo en lo primero el espíritu es inconsciente, sino también en lo último: donde tiene que decidir entre conciencia e inconsciencia.
Viktor Frankl, La presencia ignorada de Dios

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