jueves, 20 de enero de 2011

Sombra, matrimonio

- Somos una esfera de energía que va menguando con el correr del tiempo y al llegar a los veinte años no queda de ella más que una magra rebanada. Imaginemos a un hombre de unos veinticuatro años cuya esfera ha enflaquecido hasta el punto de convertirse en una escuálida loncha de energía (el resto está en el costal).
- Ese par de lonchas -que ni siquiera juntos pueden llegar a constituir una persona completa- se unen en una ceremonia denominada matrimonio.
- Al parecer, pasamos los primeros veinte años de nuestra vida decidiendo qué partes de nosotros mismos debemos meter en el costal y el resto lo ocupamos tratando de vaciarlo.
- La mayor parte de los hombres de nuestra cultura echan en el saco las facetas femeninas de su personalidad. No resulta extraño, pues, que cuando a los treinta y cinco o cuarenta años de edad intentan restablecer el contacto con su mujer interior descubran que ésta se ha tornado hostil. A su vez, ese mismo hombre percibirá una gran hostilidad procedente de las mujeres con quienes tropiece en su vida cotidiana. En el dominio de lo psicológico existe una regla fundamental: como adentro es afuera.

Robert Bly

No hay comentarios:

Publicar un comentario