miércoles, 12 de enero de 2011

Sombra personal, griegos

En el antiguo templo de Apolo en Delfos, lo sacerdotes grabaron dos inscripciones, dos preceptos, que han terminado siendo muy famosos y siguen conservando en la actualidad todo su sentido. En el primero de ellos, "Conócete a ti mismo": conócelo todo sobre ti mismo, lo cual podría traducirse como conoce especialmente tu lado oscuro.
Aunque somos herederos de la mentalidad griega, nosotros preferimos ignorar a la sombra, ese elemento que perturba nuestra personalidad. la religión griega reconocía y respetaba el lado oscuro de la vida y se honraba su presencia en el dios de la naturaleza, Dionisos, entre los humanos.
Para nosotros Dionisos se mantiene en la figura de Satán, el diablo, la personificación del mal, que ha dejado de ser un dios de respeto para convertirse en una criatura desterrada al mundo de los ángeles caídos.
Entre el diablo y la sombra personal existe una relación. El principio de individuación está ligado al elemento diabólico ya que éste representa la separación de lo divino en el seno de la totalidad de la naturaleza. De este modo, los afectos, el impulso hacia el poder, y cuestiones similares, constituyen factores diabólicos que perturban la unidad de nuestra personalidad.
La segunda inscripción "Nada en exceso", es, si cabe, todavía más pertinente en nuestro caso. Es una máxima para quien conoce a fondo su lujuria, su orgullo, su rabia, su gula -todos sus vicios- ya que sólo quien ha comprendido y aceptado sus propios límites puede decidir ordenar y humanizar sus acciones.
Vivimos una época de desmesuras: demasiada gente, demasiados crímenes, demasiada explotación, demasiasa polución y demasiada violencia. Todos lo reconocemos y lo censuramos, pero qué más se puede hacer.
La mayor parte de las personas destierran directamente las cualidades inaceptables e inmoderadas a la sombra inconsciente o las expresan en sus conductas más oscuras. Pero de este modo los excesos no desaparecen sino que terminan transformándose en síntomas tales como los sentimientos y las acciones profundamente negativas, los sufrimientos neuróticos, las enfermedades psicosomáticas, las depresiones y el abuso de drogas, etc.

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