martes, 19 de abril de 2011

Antropología de Claudio Naranjo

- Tótila Albert S. el profeta de una "era de los tres". Fue el primero en denunciar explícitamente el patriarcado como problema principal del mundo y el primer enemigo explícito de la sociedad patriarcal: uno dedicado a la causa de fomentar la transformación de la sociedad patriarcal en una sociedad sana y equilibrada, basada en el equilibrio entre padre, madre e hijo -tanto en la familia como en la mente-. (33) - Piso de relieve el aspecto interior o psicoespiritual de la vía para trascender nuestra condición patriarcal, al proponer que la sociedad sana sólo podría estar constituída por individuos en cuya vida -tanto familiar como intrapsíquica- opere un "abrazo a tres", entre el padre, la madre y el hijo. (33) - La trinidad interior de Tótila Albert (padre-madre-hijo) estaba estrechamente ligada a la de intelecto, emoción y acción...eran la contrapartida fenomenológica de los tres cerebros...Por ello, se puede decir que el ideal del desarrollo humano era el mismo en Tótila que en Gurdjef, aunque éste la formule en forma más abstracta, como "fuerza afirmativa", "fuerza negativa" y "fuerza neutralizante", que entran en juego en todo orden de procesos. (36) Apenas llegó Tótila a saber de Gurdjef a través de mi... (34) - Solía hablar Tótila del ser sano y completo como uno en quien se daba el "abrazo a tres" entre sus personas interiores, en quienes reconocía tres aspectos diferentes del amor. "Mi interpretación (dice Naranjo) de la salud mental y de la autorrealización plena es el abrazo entre eros, agape y philia". Naranjo le llama la "teo-cosmo-antropología trinitaria" (34) - Aunque estaba claro para Tótila Albert que lo "paterno" va aparejado al intelecto, como lo "materno" al amor y lo filial a la acción, insistía en que las personas interiores son algo más que sus tres funciones psíquicas asociadas, y estoy seguro de que celebraría el descubrimiento actual de que el pensar, sentir y querer se corresponden con tres territorios en nuestra neuroanatomía: el neocórtex, el cerebro medio (mamífero) y el cerebro arcaico (reptiliano). Hoy en día diría que la tri-unificación de la mente es consubstancial con la autorrealización. - El amor paterno se orienta a lo "celestial", al mundo de los principios, las ideas y los ideales, y subyace a la experiencia de adjudicación de valor que caracteriza al respeto, la admiración y la devoción. El amor materno, en cambio, se orienta hacia la naturaleza y hacia lo individual, y no se basa en el mérito, sino en la necesidad. Sus características son la generosidad y la empatía, y su forma suprema, la compasión. Por otra parte, el amor filial puede reconocerse en la búsqueda elemental del placer, y más ampliamente en una libre orientación hacia la felicidad. Podemos llamarlo amor-goce, e identificarlo con el eros que tradicionalmente se distingue del amor maternal agape y del amor receptivo y respetuoso que inspira en el niño la figura-modelo del padre. - El precepto cristiano, entonces, resulta no ser uno sino tres: ámate a ti mismo, ama a tu prójimo, y ama, especialmente a Dios. (77-78) - Conviene considerar la propuesta de Freud de su tríada de "instancias psíquicas". La mente neurótica es aquella donde impera un desacuerdo entre el ámbito instintivo (Id) y el ámbito de las directivas y expectativas internalizadas de la sociedad (super ego), en tanto que la parte que sentimos como "yo" (o ego, que controla la acción) intenta precariamente ejercer una función integrativa en medio del conflicto crónico entre el placer y la realidad, el instinto y la civilización (79)

Naranjo, C. "Sanar la civilización"

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