miércoles, 20 de abril de 2011

Claudio Naranjo, propuesta de educación

- El quid de nuestra problemática es la "caída" o degradación de la conciencia ocurrida en los albores de la civilización, y que ésta ha consistido en una pérdida de la integridad de nuestra mente debida a una hegemonía de nuestro cerebro racional a expensas de nuestra capacidad empática y de nuestra sabiduría organísmica o instintiva. La comprensión de ello debería apuntar a una propuesta de solución para la condición que he llamado "mente patriarcal". (107)
- Es un hecho trágico que la educación, que es la institución supuestamente responsable del desarrollo humano, ha llegado a estar completamente al servicio de la preservación del statu quo y de la mente patriarcal... (109)
- Tenemos el mundo que tenemos porque no tenemos una educación más sensata o pertinente a nuestras verdaderas necesidades.
El modelo educacional hoy día imperante surgió a comienzos de la era industrial y se orienta en gran medida a un currículo implícito de enseñar a la gente a respetar a sus superiores, a quedarse quieta y a tener paciencia con actos repetitivos; pero lo que necesitamos, y cada vez más urgentemente, es una educación que se ocupe de estimular el desarrollo de las personas, no sólo físico e intelectual sino emocional y, también, espiritual. (110)
- La respuesta a nuestros innumerables males ya no está al alcance de la política, y nuestra esperanza debe cifrarse en la conciencia misma de las personas. ¿Pero cómo podemos concebir que pueda ser elevada, profundizada o ampliada la conciencia de las personas en forma masiva sino a través de la educación?
Está claro que lo que hoy llamamos educación no es sino enseñanza, que a su vez, se ocupa del traspaso de información, ni siquiera de una formación intelectual profunda. (112)
- Una educación completa debería contemplar el aspecto interpersonal o afectivo -al que la UNESCO se refiere como un "aprender a convivir"-,...igualmente tomar en cuenta la función instintiva de la mente...el cultivo de la libertad, e interesarse en la felicidad de los educandos.
Que la educación vuelva a interesarse en ese aspecto profundo de la mente del que depende el sentido de la vida y la armonía de nuestras partes interiores: eso que tradicionalmente llamamos "espíritu" -al que la UNESCO llama "aprender a ser"-. (112-113)
- La educación ha eclipsado los siguientes aspectos (a pesar del interés de muchos por el cultivo de los valores): (113- )
+ El conocimiento vivencial de la propia mente.
Conocerse a si mismo no es estudiar psicología, y es cosa de vivenciar más que de pensar. Comienza con un contacto lúcido con nuestras sensaciones y percepciones, progresa hacia el conocimiento de nuestras emociones, incluye la conciencia sutil del proceso de pensar, y puede alcanzar un nivel "transpersonal" que trasciende las esferas del pensar, del sentir y aún del querer: una sed de trascendencia.
El lema oracular "Conócete a ti mismo" tiene un significado psicológico y otro espiritual, transpersonal o filosófico.

+ Lo relacional y lo social, que se dicen en relación con nuestro aspecto "materno".
Para aprender a convivir hace falta sanar el mundo emocional de las personas. Esto significa recuperar nuestra capacidad amorosa natural y desaprender patrones de conducta destructivos.
El autoconocimiento no es todo, también es necesaria la catarsis de emociones infantiles reprimidas, que no sólo deben ser recordadas sino plenamente sentidas.
"Creo fundamental que los profesores del futuro adquieran una cultura terapéutica y espiritual a través de una experiencia de primera mano".
- La "pedagogía del amor" fomentará una generación más benévola, piadosa y gozosa que la nuestra. Las tres palabras están en referencia a los tres amores o tres facetas del amor, que se asocian a nuestro aspecto materno y caritativo, nuestro aspecto paterno o valorativo y nuestro aspecto filial o instintivo.
Los principales obstáculos al amor son las "emociones negativas" o "emociones destructivas", que no son otra cosa que lo que el cristianismo llama "pecados capitales", o las "pasiones" del eneagrama. Me parece que la designación más precisa en nuestro tiempo sería la de "formas de motivación deficitaria".
- Se comprenden las resistencias de los educadores a la psicoterapia y a la religión, debido a los resabios del pasado...pero una cosa es lo terapéutico y otra cosa la psicoterapia profesional; igualmente, no es lo mismo la religión que el desarrollo espiritual.
- Toda terapia llega al amor a través de "hacer las paces" con el pasado, y ello conlleva comprensión, compasión y perdón. Si queremos darle a la educación algo de la función sanadora de la psicoterapia, debemos comenzar por reconcoer la inseparabilidad entre la curación del amor herido y el insight psicológico, o autoconocimiento.

+ El aspecto emancipatorio que conviene a la liberación del "niño interior" en cada uno.
La llegada a la salud no pasa sólo por la conciencia de la enfermedad y por su catarsis o exorcismo a través de técnicas expresivas, sino por una recuperación de la salud intrínseca a aquello que podríamos llamar no sólo "niño interior" sino animal interior.
Recuperación que es también una liberación de impedimentos psico-culturales y un desaprendizaje de una especie de parásito mental. Convendría que los educadores comprendieran que a la salud se llega dejando una prisión en la que se ha crecido y no se sabe que se habita, hasta después de que comienza el autoconocimiento. No importa si le llamamos prisión, enfermedad, neurosis, pecado, ego, etc., lo importante es comprender que el estado de la conciencia es degradado o fragmentado, y una especie de sueño. Convendría que los alumnos revivieran el mito universal del héroe que triunfa sobre el dragón, y se contagiaran del espíritu de una "guerra santa" contra "el monstruo interior", que como en los cuentos de hadas, mantiene en su prisión a "la princesa" o en sus garras "el tesoro" de nuestra existencia"; para que cada vez con mayor profundidad tomaran conciencia de su mundo emocional.
Hoy podemos comprender que "el pecado original", al que los teólogos antiguos creían por transmisión genética, es más un contagio cultural.
- Eda LeShan, advertía ya en los sesenta, una "conspiración contra la infancia". A pesar de la preocupación por la infancia no se le atiende en su verdadera realidad y sus deseos. Es más bien "una indulgencia seductiva de quien necesita hacerse perdonar". Somos una cultura pedofóbica, y nuestro supuesto amor a los niños enmascara nuestra incapacidad de ser buenos padres: es un simulacro que esconde nuestra escasa capacidad de amar. Podemos afirmar que los padres dañan a sus hijos mucho más de lo que sospechan en sus existencias sonámbulas, sin saber cómo, pese a sus amorosas intenciones, los infectan con la patología de la sociedad.
Es evidente que a través de la educación patriarcal se implanta en los niños (y en todos los adultos) un desprecio del placer, que perpetúa una especie de castración psíquica. Se coarta su espíritu lúdico, su espontaneidad y entrega.
Hago votos para que los educadores del mañana comprendan que la maduración psico-espiritual no sólo entraña autoaceptación, sino, también, un aprecio de la bondad de la naturaleza y de lo natural, para alcanzar el sentido de la belleza y la gratitud hacia la vida.

+ El aspecto espiritual de la educación.
Después de habar hablado de algunos aspectos cognitivos, afectivos y conativos de la educación para el tercer milenio, es hora de abordar la clave del equilibrio de nuestras tres personas interiores: el ser.
Se refiere a la conciencia misma más allá del pensar, sentir y querer. De ella dependen el sentido de la vida, la capacidad de paz y la sutileza de la atención.

Naranjo, C. "Sanar la civilización", pp. 107-135

No hay comentarios:

Publicar un comentario