miércoles, 27 de abril de 2011

Explorar antes de hablar

Un hombre alcoholizado ingresa a un vagón del metro en condiciones deplorables. Camina tambaleándose y despidiendo un olor fétido que provoca náusea. A punto de caerse, apenas logra sentarse. Su cara está pintada con lápiz labial, su corbata manchada, y de su arrugado saco asoma una botella de ron vacía. Observa que a su lado se encuentra sentado un sacerdote, pero lo ignora y decide abrir su periódico para leerlo.
Después de unos minutos, voltea su cabeza con el cabello desaliñado hacia el cura y le pregunta:
- Disculpe padre, ¿sabe usted qué es lo que causa la artritis?
- Mire -le responde el padre- fundamentalmente los vicios, la interacción con mujeres de dudosa reputación, el exceso de alcohol, la irresponsabilidad, la falta de conciencia, recato y dignidad, pero sobre todo la desconsideración hacia el semejante.
- ¡Oh! ¡Demonios! -Murmura el borracho, hundiendo de nuevo su cabeza en el periódico con un marcado gesto de aflicción-.
El sacerdote, un tanto mortificado, pensando que se excedió, le toca el brazo e intenta arreglar la situación.
- Lo lamento -le dice- no era mi intención ofenderle, le pido que me perdone. Pero cuénteme, ¿desde cuándo sufre usted de artritis?
- No, padre, yo no padezco de artritis, ¡pero dice el periódico que el Papa sí!

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