lunes, 18 de abril de 2011

La gallina de los huevos de oro

Érase una gallina que ponía un huevo de oro al dueño cada día. Aún con tanta ganancia, mal contento, quiso el rico avariento descubrir de una vez la mina de oro, y hallar en menos tiempo más tesoro. Matóla; abrióla el vientre de contado; pero después de haberla registrado, ¿qué sucedió? Que, muerta la gallina perdió su huevo de oro, y no encontró la mina. ¡Cuántos hay que teniendo lo bastante, enriquecerse quieren al instante, abrazando proyectos a veces de tan rápidos efectos, que sólo en pocos meses, cuando se contemplaban ya marqueses, contanto sus millones, se vieron en la calle sin calzones!

Félix M. De Samaniego

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