viernes, 29 de abril de 2011

Lo esencial y lo trivial

"Se cuenta que un rico mercader fue asaltado en el camino y en su huída de los ladrones terminó perdido en el desierto. Estaba a punto de morir de sed cuando divisó una caravana. El hombre, moribundo y asustado, trató de pedir auxilio. Cuando los viajeros se le aproximaron y le rodearon, consideró que la mejor manera de asegurarse el agua que necesitaba urgentemente, era mostrar el medallón de oro y brillantes que ocultaba bajo su túnica.
Aquellas gentes lo observaron con detenimiento y quedaron perplejas por la riqueza de sus vestiduras y las joyas que portaba. ¿Sería un príncipe, un poderoso comerciante, un mago o un alto destinatario de algún país extranjero? Se preguntaron cómo habría llegado a esa situación y se imaginaron las recompensas que recibirían si lograban socorrerle. ¿Cómo querría que le sirvieran el agua? ¿Preferiría en copa de cristal o en una taza? ¿En un recipiente de oro o de plata? ¿Tal vez en una jarra?

Todos hablaban y hablaban mientras se movían de un lado para otro tratando de encontrar la mejor forma de atender al sediento desconocido. Entretanto, el hombre iba agonizando por la ausencia de agua."


(Adaptación de un cuento hindú)

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