lunes, 1 de agosto de 2011

Desprecio por los cuentos

Durante mucho tiempo, los cuentos han sido considerados por los eruditos cosa de niños, de pobres espíritu y de agentes simples, en sentido despectivo. Así fue hasta hace pocos decenios. La publicación de los cuentos tuvo lugar en un tiempo en el que la razón se había establecido como medida última de todas las cosas, inclusive de la visión del mundo. Desde hacía siglos en Occidente el alma con sus manifestaciones míticas, simbólicas y místicas había sido marginada y relegada al olvido por la conciencia racional autosuficiente. Lo importante era lo que se podía demostrar racionalmente, lo científico y lo técnico. Lo que no se podía demostrar racionalmente no era verdad, lo cual es un prejuicio evidente, porque ¿en qué razones se basa tal afirmación? A pesar de esto, en el siglo XVII Blaise Pascal, filósofo y matemático francés, que había vivido una profunda experiencia mística, afirmaba: "El corazón tiene sus razones que la razón no puede entender" y "La tarea más sublime de la razón es reconocer sus propios límites; hay una infinidad de cosas que la sobrepasan. Es muy débil si no llega a reconocer esto".Hasta el siglo XX no se plantea claramente el peligro de esta manera racionalista de enfocar el mundo, es Heidegger, que tuvo bastantes contactos con el budismo, quien reconoce que la existencia de la mística responde al hecho de que el ser humano es un ser "eksistente", un ser que se caracteriza por "estar abierto a". En su carta "sobre el Humanismo" Heidegger cita a Heráclito: ethos anthropo daimon, la morada habitual para el hombre es lo divino". Lo propio del hombre es ser "pastor del ser"; y su "patria", dice Heidegger, "es la cercanía del ser". Esta cercanía es lo importante, ahí se decide si y cómo Dios se oculta o si y cómo surge la luz. Este es el lugar de la experiencia del todo y de la mística.Desde un punto de vista psicológico en el mismo siglo XX, Carl Gustav Jung advirtió: "En una ceguera verdaderamente trágica, hay teólogos, que no se dan cuenta que no es cuestión de demostrar la existencia de la Luz, sino que hay ciegos que no saben que sus ojos podrían ver. Es necesario caer en la cuenta de que para nada sirve alabar y predicar la Luz, si nadie la puede ver. Sería necesario desarrollar en el hombre el arte de ver". De otra manera se escurre el sentido de la vida. El resultado es una "rebelión del alma", que se manifiesta en la búsqueda de una dimensión más profunda, perdiéndose muchas veces por caminos engañosos.

Camino de Liberación en los cuentos

No hay comentarios:

Publicar un comentario