jueves, 15 de septiembre de 2011

Funciones del sueño

Para A. Vela (1991), el sueño ejerce diversas funciones, entre las que destavan las siguientes:
- restauración del cerebro y otros mecanismos corporales.
- protección del organismo
- conservación de la energía
- ayuda a la adaptación y la supervivencia
- estimulación de la maduración del sistema nervioso durante la fase MOR
- satisfacción de un instinto
- reprogramación de la información
- fijación de los aprendizajes que se han realizado durante el día, algo muy importante para la memoria y el aprendizaje
- regulación de la motivación, durante ellos se desechan y eligen deseos, necesidades e instintos
- restauración de las energías del yo

Desde el enfoque gestáltico:
- Hacen consciente lo que es inconsciente. Cuando dejamos de percibir características o aspectos de nuestra personalidad por considerarlos negativos o estar mal vistos socialmente, tendemos a reprimirlos o negarlos en detrimento de los opuestos, que consideramos más aceptables tanto por nosotros como por nuestro entorno. La negación y la represión nos alienan, nos desposeen de esas características y van creando vacíos en nuestra personalidad. Cuando este proceso se va convirtiendo en algo constante para adecuarnos a las necesidades y expectativas que los demás tienen sobre nosotros, toda nuestra personalidad queda afectada, incluida nuestra identidad. Perdemos nuestro centro y ya no sabemos qué queremos o qué necesitamos. Nuestra capacidad de autorregulación emocional y psíquica se ve afectada, y ésta, a su vez, también afecta a la autorregulación orgánica y a la salud.
- Nos recuerdan nuestras propias necesidades.
- Nos informan acerca de cómo estamos en el momento actual. Si la manera de encarar nuestra vida nos hace sentir bien o, por el contrario, no estamos contentos con ella y necesitamos hacer cambios.
- Nos avisan de situaciones en las que hemos perdido el rumbo, donde nos hemos desorganizado y prevalece el caos y el desconcierto.
- Nos avisan de "asuntos pendientes". Cuando no hemos podido expresar nuestros sentimientos negativos o resentimientos hacia una persona que ha desaparecido.

Los sueños son mensajes del inconsciente al consciente con la intención de que el sujeto aprenda algo de sí mismo.
Más veces de las que creemos, los sueños nos están diciendo lo estúpidos que somos por no percatarnos de su mensaje, de lo que proyectamos en el mundo, de los rasgos que inhibimos por considerarlos negativos o rechazables.
A menudo las personas viven de acuerdo a un ideal y se olvidan de vivir de acuerdo a como son ellas mismas. A la larga es un mecanismo de enajenación, de pérdida de identidad, que no deja estructurarse a la persona porque la escinde en esos aspectos y la deja vacía.
De todas formas conviene tener en cuenta que los mecanismos de identificación y de imitación son típicamente infantiles y que son necesarios para ir adquiriendo nuestra personalidad, no obstante, en los adultos estos mecanismos tienen un carácter neurótico, cuando se realizan para negar nuestras características personales que no nos gustan, y afectan a nuestra identidad e incluso a nuestro esquema corporal.

Para crecer y vivir de una manera sana, los niños tienen que sentir que son vistos, queridos y aceptados por los adultos tal como ellos son. Si sienten que no son amados por sus padres tal como son, tratarán de mostrarse de otras formas diferentes, buscando su mirada y aceptación de maneras diversas hasta conseguirlo, aunque sea llamando la atención de los adultos de forma auto-agresiva o de cualquier otra.
El estilo personal se va conformando entre lo genético y la identificación e imitación. Este viaje puede hacerse con mayor o menor éxito para nuestra personalidad y nuestra autenticidad, dependiendo de las experiencias y relaciones con los adultos en los primeros años de la existencia. Por eso es tan importante en la infancia el apoyo y la frustración (como ocurre en terapia), la contención, los límites firmes y claros, el amor y el contacto afectuoso y cálido.
En este sentido, podemos decir que gran parte del proceso terapéutico consiste en recorrer junto al paciente el camino del aprendizaje, andando y desandando algunos tramos para que aprenda lo que no pudo aprender o no tuvo la oportunidad de hacerlo. La confianza la va adquiriendo el paciente en la medida en que va tomando seguridad en sus propios recursos. La confianza unida a su capacidad de poner límites le va a dar más posibilidades de llegar a lugares diferentes y a experiencias que no pudo tener por miedo o por falta de seguridad en sí mismo o en los otros.
Martín, Ángeles. "Los sueños en Psicoterapia Gestalt"

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