martes, 20 de septiembre de 2011

Pasos a seguir en el trabajo gestáltico con los sueños

1.- Les digo que me cuenten su sueño como si lo estuvieran soñando en ese momento, es decir, en tiempo presente, y que distribuyan en la sala las diversas escenas y elementos que aparecen en él, sobre todo aquellos que para ellos son más significativos.
2.- Una vez que el soñante ha elegido los elementos con los que vamos a trabajar, le pido que represente con todo su cuerpo uno de ellos que nos parece significativo. Él va a ser en ese momento la casa, la mesa, el río, etc. Al tiempo que lo representa va explicando cómo es siendo ese objeto, qué forma tiene, qué elementos contiene dentro, dónde están colocados, en qué parte de su cuerpo los ubica, etc.
La localización, unida al lenguaje, a los tonos de voz, a los gestos, a los titubeos, a las dudas y la forma de expresión, nos proporciona mayor comprensión del sueño y del soñante.
Al tiempo que describe los objetos, se describe él/ella misma como una proyección.
El terapeuta observa por dónde será más fácil el contacto, qué canal está utilizando el soñante, si el intelectual o el emocional o las necesidades / deseos sexuales. Por la información podemos inferir si el sujeto es emotivo, racional, visceral o sexual.
La dramatización del sueño provoca una mayor implicación del soñante, así como la manifestación de sensaciones que no aparecerían si se mantuviera sentado en la silla. La implicación del cuerpo es un proceso que permite que los cambios sean insights intelectuales y emocionales, por los movimientos, las sensaciones provocados por los intercambios de roles y de la silla vacía.
3.- Una vez representado y descrito lo mejor posible, uno de los elementos, comienza lo que llamamos "silla caliente". El soñante representa el objeto ocupando la posición del mismo, un lenguaje, una forma de expresión y de sentir que tiene que ver con el objeto representado. Y desde ahí le hacemos que hable con alguna polaridad, elemento o personaje con el que vislumbramos un conflicto y que aparece en escena. Estos diálogos se convierten en una especie de obra de teatro donde el soñante se proyecta, sus sentimientos, sus ideas y todo lo que tiene que ver con sus creencias, sus formas de comunicación consigo y con el entorno.
4.- Después de expresar al primer elemento, lo cambiamos de lugar y hacemos que represente a la polaridad en conflicto y que haga lo mismo. Y desde uno y otro lado nos va a describir cómo es, de qué está hecho, para qué sirve, cuál es su función y cómo se siente con la otra polaridad.
5.- El soñante construye sus diálogos llenos de sentimientos, movimientos y comprensión de uno y otro elemento, y del significado profundo que tienen para él.
A menudo aparece una lucha entre los extremos. El trabajo termina cuando conseguimos un acercamiento y aceptación del lado desvalorizado. Cuando hemos conseguido ponerlos en contacto y cuando uno puede hablar de sus cualidades, de sus pros y contras, lo que le hizo ser lo que es y para qué le sirve al soñante. Cuando ambos lados pueden reconocer su anturaleza y aceptarse es posible la integración, que es el antídoto de la alienación.
Otras veces se trabaja con el final del sueño porque se quedó inconcluso al despertar. Suele ser un final evitado y temido, y si es capaz de cerrarlo liberará mucha energía para otras actividades de su vida cotidiana.
6.- Los sueños traen, a menudo, asuntos pendientes. Con ellos se trabaja usando la silla vacía para que cada personaje pueda decir aquello que no pudo o no se atrevió.
Casi siempre aparecen sentimientos negativos y en algunos de ellos de amor y odio entrelazados, que suelen empañar los de tristeza por no haber sido reconocido el soñante por la otra persona o creer que es ignorado, maltratado o ninguneado.
Una vez que el soñante expresa sus sentimientos negativos, sus demandas y deseos, es cuando afloran los sentimientos positivos, los de aprecio y la necesidad de reconocer y ser reconocido por la otra persona.
Al final le pedimos al soñante que se despida de ese personaje y lo deje partir.
A veces no es posible cerrar o integrar una polaridad por la pelea tan intensa que mantienen ambos lados. Ninguno puede valorar al otro. Puede llevarse a cabo un proceso lento de escucha de ambos, valorarse, analizar sus características y en un futuro volver a trabajar la integración.
Martín, A. "Los sueños en psicoterapia gestalt, pp. 62-67

No hay comentarios:

Publicar un comentario