martes, 13 de septiembre de 2011

Trabajo con los sueños en Gestalt (4611)

- Tenemos varias técnicas para trabajarlos, sin embargo, la llamada "silla caliente" nos parece la más adecuada para desentrañar el sentido y mensaje que el sueño trae al soñante.
- A veces soy yo quien elige el trozo de sueño que vamos a trabajar y otras veces es el paciente el que se siente intrigado por alguna parte del mismo. Sin embargo, por experiencia sabemos que, trabajemos el trozo que trabajemos, el mensaje del sueño es el mismo, y al final acaba haciéndose visible su sentido profundo.
- Procuro no trabajar con personas, ya que muchas de ellas son conocidas por el/la soñante y eso hace que el trabajo con ellas esté sesgado y los diálogos se vean muy contaminados. Sólo cuando aparecen asuntos pendientes hago un trabajo entre ese personaje y el paciente para limpiar esa relación y sacar esos sentimientos no expresados y cerrar esa situación inconclusa. En este caso, se coloca al personaje enfrente y se le expresa todo lo que sentimos, empezando por lo negativo y luego lo positivo. Lo negativo se guardó porque la persona no se atrevió a expresarlo en su momento por diversas razones: por miedo a perder al otro, por temor a la retaliación y al rechazo o por cualquier otro sentimiento que pudiera producirle ansiedad.
- Después de los personajes elegimos cualquier otro elemento que aparece en el sueño, como animales, objetos, sentimientos. Cuando observamos que hay elementos en conflicto u oposición, trabajamos con ellos para descubrir los aspectos que el soñante rechaza de sí mismo y los que están en pugna. Así encontramos las polaridades conflictivas, que se hacen irreconciliables y que crean enfrentamiento dentro del soñante y, por consiguiente, fuera de él. Las guerras que llevamos dentro son las mismas que llevamos fuera.
Cuando una polaridad está en conflicto dentro del paciente, porque se rechaza un extremo y se acepta el otro, se produce un estrechamiento en nuestra personalidad, pues, ante situaciones en que necesitamos una conducta de las que se han inhibido, no podemos echar mano de ella, porque la consideramos reprobable.
Esto forma parte de la neurosis. Como decía Perls, el neurótico es el que no ve lo obvio. No ve el aspecto negativo en sí mismo y se pelea con el mundo. El trabajo es asimilar el lado negado de la polaridad y aceptarlo lo mejor posible. De manera responsable, que no se cause daño a otros o a sí mismo; pero que se pueda contar con esa energía en situaciones límites. Eso nos da fuerza y libertad al mismo tiempo.
Como terapeutas, ante las polaridades conflictivas, la tarea es poner en contacto ambos extremos, permitiendo que cada uno de ellos muestre lo valioso que posee y descubriendo de cada rasgo sus cualidades positivas y necesarias en diversas situaciones, y que a veces la misma situación puede ser encarada desde uno u otro lado y que podemos actuar indistintamente, sin hacernos daño ni hacércelo a nadie.
Algunas polaridades comunes son: masculino-femenino, tirano-sumiso, alegre-triste, pasivo-activo, simpático-antipático, torpe-listo, sádico-masoquista, etc. Es importante que la persona pueda transitar libremente de un extremo al otro de cada polaridad en función de cada situación y cada momento. Existe la idea de que, si uno no lo ve afuera, no existe, y si no existe tampoco existe en él.
La integración, fruto de la aceptación de los rasgos, produce un estado de bienestar y una buena autoestima. Esto es síntoma de una salud psíquica excelente, un estado de intercambio con el ambiente que produce satisfacción y una homeostasis adecuada a las necesidades de cada momento.
Cuando la persona rechaza un lado de la polaridad, queda empobrecido y en su lugar aparece un hueco y cada hueco va provocando despersonalización. Nuestro esquema corporal también queda afectado negativamente, y muchos de los problemas a nivel corporal en las personas tienen su origen en el rechazo a partes de nuestro cuerpo que no se adecuan a lo que consideramos ideal.
Perls nos habla de cinco polaridades básicas:
- El perro de arriba y el perro de abajo, que corresponden al al mandón y al sumiso.
- Masculino-femenino.
- Introvisión-extrovisión.
- Contacto-retirada
- Autoapoyo-dependencia.
Martín, A. "Los sueños en Psicoterapia Gestalt"

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