domingo, 16 de octubre de 2011

Paremiología en Psicoterapia

- Las características irreales del discurso analógico lo hacen particularmente adecuado y flexible para ser aplicado ("aplícate el cuento") a múltiples situaciones y personas con intensidades e incluso niveles de significación distintos.
- Aunque estos recursos no fueron creados en el contexto terapéutico, la mayoría de ellos tienen además de su poder de entretenimiento una finalidad ejemplar, moralizante o instructiva, que en algunos casos, como las fábulas o las parábolas, es constitutiva de su esencia.
- Participan en este sentido de formas ancestrales de transmisión oral del conocimiento experiencial, las colecciones de refranes populares o proverbios y sentencias sapienciales que estudia la paremiología.
- Del griego paroimía, proverbio + logos, tratado. Es el tratado de los proberbios, dihcos, sentencias y refranes, que tienen una función didáctica, instructiva o moralizante extraída de la información acumulada tradicionalmente. La información puede ser sociológica, gastronómica, meteorológica, histórica, literaria, zoológica, cinegética, toponímica, religiosa, agronómica...Con frecuencia un refrán nace como condensación de un cuento tradicional, y expresa las creencias y supersticiones populares con más facilidad que otras formas literarias.
- A diferencia de los relatos fantásticos, transmiten y dictan de forma lógica y directa el conocimiento (moral o didáctico) sin dejar mucho espacio a la interpretación, pues queda claro lo que quieren decir, por ejemplo sobre la meteorología:
+ "Año de nieves, año de bienes".
+ "En abril, aguas mil".
+ "Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo"
Pueden hacer referencia a las enseñanzas de las experiencias de la vida, o exaltan virtudes o actitudes, o censuran conductas o actitudes. (Cfr. pp. 16-17).
- En terapia la referencia a refranes y proverbios se hace casi inevitable por las referencias a experiencias universalemtne compartidas, a situaciones específicas o a propósitos genéricos.
Conviene no abusar de su utilización porque podrían dar la impresión que lo que le sucede al paciente no tiene una dimensión idiosincrática y que en consecuencia no merece una atención particular. Así, por ejemplo, algunos pacientes se quejan, también con un proverbio: "mal de muchos, consuelo de tontos", con el que los demás responden a sus quejas sobre sus males aludiendo a la gente que se muere de hambre, enfermedades endémicas, inundaciones y que hay como mínimo tres cuartas partes del mundo que están peor. Eso cuando no aprovechan la ocasión para contar también sus propios males, estableciendo una especie de competición a ver quién está peor.
El recurso pues a proverbios, sentencias o refranes no deberá tener un efecto invalidador de la experiencia del paciente o servir de "consuelo de tontos", si no, si acaso, ilustrador de la naturaleza de las experiencias humanas, a fin de hacerlas comprensibles.
Algunas personas como Sancho Panza en el Quijote, las usan indiscriminadamente y para cualquier circunstancia, vengan o no vengan al caso. Si éste es el estilo de algún paciente conviene detectar hasta qué punto este recurso sirve para evitar hablar en nombre propio, evitando el compromiso personal.
- La literatura sapiencial se ha servido de las metáforas, parábolas, fábulas o cuentos a fin de hacer efectiva la máxima de "eneñar deleitando". Los maestros de las grandes religiones las han usado de forma sistemática en sus enseñanzas hasta el punto que los discípulos de Jesús llegaron a quejarse de que éste "les hablaba siempre en parábola", lo que les obligaba a interpretar constantemente. Esta práctica no sólo tiene una base didáctica, literaria o estética, sino que parte del hecho empírico que las palabras y los conceptos abstractos se forman en nuestro cerebro a partir de imágenes concretas (Damasio, 2005).
- La propia terapia como proceso puede ser representada bajo diversas imágenes metafóricas, por ejemplo, el viaje.
Revista de Psicoterapia, # 82-83.

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