martes, 4 de octubre de 2011

Recursos analógicos

En base a su estructura textual, isotopía semántica y adecuación pragmática o de producción; los textos pueden dividirse en lógicos, analógicos y paralógicos.
- Los textos lógicos presentan una estructura coherente, un contexto semántico isotópico y una buena adecuación pragmática: dicen literalmente aquello que quieren decir (igualdad entre significado literal y significado intencional) en un contexto compartido.
- Los textos analógicos se caracterizan por la ausencia de isotopía semántica: dicen metafóricamente aquello que quieren decir (diferencia entre significado literal y significado intencional) dentro de un contexto de producción compartido).
- Los textos paralógicos fracasan en su intencionalidad comunicativa al no compartir un mismo contexto de producción (discurso esquizofrénico, surrealista, etc.) independientemente de su mayor o menor coherencia estructural y de su isotopía semántica más o menos literal.
- Mientras que el discurso lógico del terapeuta se lleva a cabo a través de sus intervenciones dialógicas, preguntas o cuestionamientos, escalamientos, confrontaciones, reflexiones, hipótesis, instrucciones, prescripciones, etc. apegadas a su teoría psicológica. El discurso que emerge de esta interacción dialógica se organiza al rededor de una estructura discursiva, con un argumento que sigue un razonamiento y una secuencia organizada de manera que llegue a una consecuencia o conclusión lógica o coherente.
- Por su parte, el recurso analógico, puede considerarse un medio no invasivo ni directivo de hacer posible la co-construcción del significado. Se trata más bien del re-curso, que no del dis-curso terapéutico.
El recurso analógico aparece de forma lateral al contenido de sus intervenciones. El terapeuta puede echar mano de dichos recursos en cualquier momento con finalidades terapéuticas actuando no sobre la capacidad de razonamiento del paciente, sino sobre su imaginación o sensibilidad, facilitando de este modo el acceso al conocimiento o a la reflexión de modo indirecto.
Se les llama analógicos en cuanto se distancian de la isotopía semántica o literalidad, liberándose de este modo de la exigencia de realidad o veracidad que rige a los discursos lógicos. Se libran también de las constricciones de tiempo y espacio, pues en los relatos analógicos perdominan la ucronía y la utopía de mundos imaginarios a través de las fórmulas estereotipadas como: "Érasa una vez...Érase que se era...Había una vez...En un remoto lugar..."
La característica dominante de la analogía es su dimensión metafórica. De manera que un relato real se puede convertir en una analogía de otro, como el hundimiento del Titanic puede convertirse en paradigma de la soberbia y la inconsciencia humanas. La metáfora nos lleva más allá del texto o de la palabra, otorgándole un significado que no poseía.

Este lenguaje no es propio de los terapeutas, el paciente lo usa frecuentemente con metáforas, la narración de sueños, la alusión a películas, cuentos o novelas, que el terapeuta hará bien en compartir.
Revista de Psicoterapia, 82-83

No hay comentarios:

Publicar un comentario