domingo, 6 de noviembre de 2011

El peregrino


Un joven inglés iba en busca de fortuna, vagando por todo el país. Cansado, se detuvo bajo un árbol cerca de un castillo para descansar. El duque del castillo pasaba por allí. Le preguntó qué estaba esperando  y qué buscaba. El joven le dijo: "Soy arquitecto y estoy buscando trabajo".
El duque se puso muy contento porque necesitaba un arquitecto. Le dijo: "Ven conmigo. Si eres arquitecto, todas tus necesidades se verán satisfechas por mi castillo y mis tierras. Podrás vivir como un hombre rico. Sin embargo, debes ser fiel y recordar una cosa: si te vas, tendrás que hacerlo con las manos tan vacías como has venido".
El joven estuvo de acuerdo. Pasaron las semanas y los meses, y él trabajó con fidelidad; el duque estaba muy contento con él. Todas sus necesidades fueron satisfechas, él era atendido t realmente vivía como un hombre rico en el castillo. Y entonces comenzó a sentirse inquieto. Al principio no sabía cuál era la causa de esto, porque en realidad no tenía motivos para inquietarse, pues todas sus necesidades estaban satisfechas. Era como una nube que lo rodeaba, una pesadez, la sensación de que algo le faltaba. Pero se sentía confundido al no saber exactamente qué pasaba. Pero un día, brilló como un relámpago delante de él y el joven comprendió cuál era la causa. Se dirigió al duque y le dijo que se marchaba.
El duque no podía creerlo. Le dijo: "¿Por qué te vas? Si hay alguna dificultad, simplemente me lo dices y se solucionará. He estado muy satisfecho con tu trabajo y me gustaría que estuvieras toda la vida aquí".
El joven dijo: "No, me iré. Por favor, déjame ir".
El duque preguntó: "Pero, ¿por qué?.
El joven respondió: "Porque nada de aquí me pertenece. He llegado con las manos vacías, y con las manos vacías tendré que irme. Esto es un sueño: nada de aquí me pertenece".
Osho, Palabras de fuego.

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